El entierro del conde de Orgaz: el milagro que pintó El Greco
La respuesta corta: El entierro del conde de Orgaz pinta una tradición que Toledo daba por cierta. En el entierro de don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, dos santos, Esteban y Agustín, habrían descendido del cielo para colocar ellos mismos su cuerpo en la tumba. Está documentado que en el siglo XVI la historia circulaba y se tenía por verdadera; que sucediera, nadie puede asegurarlo. El cuadro lo encargó la parroquia de Santo Tomé en 1586, con un contrato que describe la escena figura a figura. Y detrás hay dos pleitos: uno por unas gallinas y unos carneros, y otro por lo que cobró El Greco.

¿Qué milagro pinta El Greco?
La historia, tal como se contaba: don Gonzalo había costeado la ampliación de la iglesia de Santo Tomé. A su muerte, cuando el clero se preparaba para sepultarlo, se presentaron los dos santos y fueron ellos quienes bajaron el cuerpo a la tumba. Una versión más tardía añade una voz del cielo que explica que ese es el premio de quien sirve a Dios y a sus santos.
¿Cuándo pasó? No está claro ni el año de su muerte. La lápida de la capilla, tal como la transcribió en 1857 Sisto Ramón Parro, dice 1312; el cronista Francisco de Pisa, 1323; en otro pasaje, el propio Parro da 1327. La web de la parroquia sitúa el milagro en el traslado del cuerpo, en 1327. Para un prodigio que todo el mundo conocía, son demasiadas fechas.
Lo que sí podemos fechar es el relato. En 1584 el párroco de Santo Tomé, Andrés Núñez, lo describió por escrito como «cosa tan notoria en esta ciudad» y solicitó que se tomara declaración a testigos. Según sus cuentas, aquello había pasado unos dos siglos y medio antes. Su rastro escrito es mucho más antiguo que el de otras leyendas de iglesias toledanas, como la del Cristo de la Luz, que no hemos encontrado escrita antes de 1845.
¿Quién era el conde de Orgaz?
Primera sorpresa: no era conde. Don Gonzalo Ruiz de Toledo fue señor de Orgaz; condes lo fueron sus descendientes. Lo de «conde» es un uso popular que Parro ya señalaba en 1857 y que el título del cuadro ha hecho imbatible.
Según la lápida, fue notario mayor de Castilla, dio oro y plata a la iglesia y, además de costear la obra, legó a la parroquia una renta anual a cargo de los vecinos de Orgaz: dos carneros, dieciséis gallinas, dos pellejos de vino, dos cargas de leña y ochocientos maravedís.
¿Por qué se pintó? El pleito de las gallinas
Aquí la historia baja del cielo a la tierra. Hacia 1564, cuenta Parro, el concejo de Orgaz dejó de pagar. La inscripción no se anda con rodeos: según ella, los de Orgaz contaban con que los años acabarían enterrando el derecho de la parroquia. El cura Andrés Núñez los llevó a juicio, y la Chancillería de Valladolid los condenó a seguir pagando (en 1569 o en 1570, según la fuente). Parro anota que Orgaz siguió cumpliendo hasta pocos años antes de que él escribiera.
La piedra, negra y con las letras en oro, está colocada bajo el cuadro, y su texto latino se atribuye a Álvar Gómez de Castro. Arranca interpelando a quien pasa: «Aunque vayas deprisa, detente un poco, caminante». Tras el milagro, avisa al lector de que ahora va a conocer «la inconstancia de los mortales». Un epitafio que hace las veces de requerimiento de pago.
Según Manuel Bartolomé Cossío, fue Andrés Núñez, vencedor en aquel pleito, quien encargó primero la inscripción y luego el cuadro. El permiso del arzobispado, de octubre de 1584, lo ataba a esa memoria: el milagro debía pintarse «con decencia» y sin ir más allá de «el letrero antiguo» que había en la capilla, con toda probabilidad esta misma lápida.
¿Cuándo lo encargaron y qué pedía el contrato?
El contrato se firmó el 18 de marzo de 1586 entre El Greco, el cura Núñez y el mayordomo de la parroquia, Juan López de la Quadra. Leído hoy, deja poco margen a la improvisación. Pide pintar el cortejo del cura y su clero; a los dos santos descendiendo para dar sepultura al difunto, Agustín sujetándolo por la cabeza y Esteban por los pies; una multitud de testigos, «mucha gente mirando», dice el documento; y, en lo alto, «un cielo abierto de gloria». Debajo del lienzo, en el muro, iría un sepulcro pintado al fresco.
El pintor corría con todos los gastos, materiales incluidos; cobraría cien ducados por adelantado; debía terminar para la Navidad de 1586; y el precio final lo fijarían unos tasadores. Por cierto, muchas guías antiguas lo databan en 1584: tomaban la fecha de la licencia por la de la obra.
¿Cuánto cobró El Greco? El pleito del precio
El contrato no fijaba precio, y ahí empezó el segundo pleito. Los primeros tasadores valoraron la obra en 1.200 ducados. A la parroquia le pareció un abuso («se agravió», dice el documento) y exigió una segunda tasación. Los peritos de la segunda ronda, lejos de rebajar, subieron a 1.600. La parroquia insistió en que se moderase; El Greco, en cobrar los 1.600, aunque fuera embargando bienes y rentas de la iglesia.
El 30 de mayo de 1588, el Consejo del arzobispado resolvió que la parroquia pagara 1.200 ducados en un plazo de nueve días y no debiera nada más. El Greco recurrió entonces a la máxima instancia: el Papa. Tres semanas después, el 20 de junio, se avino a un pacto con la parroquia: renunciaba a la apelación a cambio de los 1.200.
Así que no ganó, aunque a veces se cuente lo contrario. Francisco de Borja de San Román, que publicó estos documentos en 1910, lo resumió con una exclamación: «¡El Greco vió regateada su obra maestra!». San Román buscó el expediente del proceso y no lo encontró; lo que sabemos procede del pacto que suscribieron ambas partes y que San Román sí pudo leer. Otra fuente antigua, Cossío, da 1.400 para la segunda tasación.
¿Quién sale en el cuadro?
El historiador toledano Francisco de Pisa, contemporáneo del pintor, escribió que en el Entierro aparecían retratados «muy al vivo muchos insignes varones de nuestros tiempos». Ponerles nombre es otra cosa. Cossío sólo daba por seguros a los Covarrubias y al cura Núñez, que así quedó dentro del cuadro que había encargado. ¿Y el caballero que te mira desde el lienzo? Se ha querido ver en él al propio Greco; no pasa de conjetura.
Y queda el niño vestido de paje. San Román pensaba que bien podía ser Jorge Manuel, el hijo del pintor, nacido en 1578. Cossío anotó que bajo la firma, escrita en griego, figura precisamente ese año. Una pista, no una prueba.
Hecho o leyenda.
- Tradición: que san Esteban y san Agustín bajaran a enterrar a don Gonzalo. Documentada como creencia «notoria» en 1584; el suceso no se puede afirmar.
- Hecho: don Gonzalo era señor de Orgaz, no conde; legó una renta a cargo del pueblo que este dejó de pagar hasta que un tribunal lo obligó.
- Hecho: el contrato del 18 de marzo de 1586 describía la escena de antemano.
- Hecho: El Greco cobró 1.200 ducados tras tasación, retasa, sentencia, apelación y acuerdo. No ganó el pleito.
- Conjetura: que el caballero que mira al espectador sea el pintor. Hipótesis: que el paje sea su hijo.
- Sin resolver: el año de la muerte de don Gonzalo.
Dónde escucharla
Podtour cuenta esta historia por partes en la ruta La vida del Greco en Toledo. Junto a la iglesia, la parada «Santo Tomé y el Entierro del conde de Orgaz» cuenta el encargo; «Detente, caminante», en el muro sur de Santo Tomé, la lápida y el pleito con Orgaz; «El precio de un milagro», en la calle de Santo Tomé, el pleito del precio; y «La familia que el testamento no nombra», el paje y el hijo del pintor. La ruta gratuita de la ciudad es Puertas de Toledo y San Juan de los Reyes, y lo práctico para el viaje está en la guía de Toledo.
Para saber más
- Francisco de Borja de San Román y Fernández, El Greco en Toledo, ó Nuevas investigaciones acerca de la vida y obras de Dominico Theotocópuli, Madrid, Victoriano Suárez, 1910. https://archive.org/details/elgrecoentoledoo00sanr
- Manuel B. Cossío, El Greco (serie «Art in Spain», Hispanic Society of America), Barcelona, c. 1910. https://archive.org/details/elgreco00cossuoft
- Sisto Ramón Parro, Toledo en la mano, t. II, Toledo, 1857, pp. 238-254. https://archive.org/details/toledoenlamanod02parrgoog
- Francisco de Pisa, Descripción de la imperial ciudad de Toledo, Toledo, 1617. https://archive.org/details/descripciondelai00pisa
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