Mary King's Close: la calle enterrada de Edimburgo

La respuesta corta: Mary King's Close es un callejón de la Royal Mile que sigue existiendo, en parte, debajo del ayuntamiento de Edimburgo. A partir de 1753 la ciudad levantó encima un gran edificio, el Royal Exchange, hoy los City Chambers, y buena parte de la calle quedó cubierta. Su fama de lugar encantado es antigua de verdad: viene de un libro de 1685. La peste emparedada y la niña Annie, en cambio, son añadidos mucho más recientes.

Pantalla de arcos de los City Chambers en la Royal Mile, el edificio bajo el que sigue Mary King's Close

Qué es un close

Antes de bajar, una palabra. En Edimburgo, un close es uno de esos callejones estrechos que salen de la calle principal y se descuelgan por la ladera. La Unesco describe el Old Town como una espina de pescado: la High Street por el lomo de la colina, del castillo al palacio de Holyrood, y a los lados los closes, los wynds y los patios. Con parcelas tan estrechas, las casas crecieron hacia arriba.

Mary King's Close era uno de esos callejones. Lo que lo hace distinto es que hoy no lo ves desde la calle. Queda debajo de los pies, o casi.

¿Por qué está enterrada?

No hubo terremoto ni lava. Hubo urbanismo. Según la ficha oficial del edificio, a mediados del siglo XVIII la ciudad emprendió un gran plan de mejoras, y su primera obra fue esta: se despejaron casas en ruinas y el 13 de septiembre de 1753 se puso la primera piedra del Royal Exchange, algo así como la Lonja Real. Iba a reunir la lonja de los mercaderes, la aduana, viviendas, tiendas y cafés.

En el solar había cuatro closes, y uno era Mary King's. Entre 1753 y 1761 el edificio se tragó una parte; en 1901, una ampliación cubrió otro trozo. Aun así, bajo el edificio sobreviven tramos del callejón del siglo XVII y de comienzos del XVIII. El viejo Royal Exchange es hoy el ayuntamiento, y su fachada a la Royal Mile es una pantalla de siete arcos que cierra un patio.

Así que «calle enterrada» es una buena forma de decirlo, siempre que no imagines una ciudad sepultada. Es una calle a la que le construyeron un edificio encima y que se quedó dentro, como un insecto en ámbar.

¿Quién fue Mary King?

Menos de lo que promete el nombre. Según el registro nacional del patrimonio escocés, que cita a un estudioso de los nombres de calles de la ciudad, en 1530 este callejón se llamaba John Towris Close. En 1615 y 1621 aparece como el close de Alexander King, un abogado de la ciudad, y el nombre de Mary King's Close no consta hasta unas actas municipales de 1694. En 1635 había, eso sí, una Mary King que vivía de alquiler en la High Street, justo al lado de la boca del callejón. ¿Le dio ella el nombre? Nadie lo sabe: cómo pasó de King's Close a Mary King's Close sigue siendo, dice el registro, materia de especulación.

El fantasma que se imprimió en 1685

La fama del callejón no salió de un folleto turístico: lleva impresa desde el siglo XVII. En 1685, George Sinclair publicó Satan's Invisible World Discovered, un libro pensado para convencer a los escépticos de que los espíritus existen. Uno de sus relatos se titula «Una aparición vista en una casa de Mary King's Close, en Edimburgo», y sitúa los hechos muy poco antes de la fecha del libro.

El inquilino es Thomas Coltheart, que trabaja para los tribunales y se instala allí con su mujer. Una vecina le advierte a la criada que en esa casa tendrán más compañía de la que creen, y la muchacha no se queda. El señor se ríe del aviso y se queda. Hasta que un domingo, con la Biblia abierta, la mujer levanta los ojos y descubre en una portezuela la cara de un viejo de barba canosa que la observa. Por la noche la cabeza regresa, y con ella un niño, un brazo desnudo que se ofrece cortésmente a estrecharles la mano, un perro que se acomoda en una silla, un gato y una sala entera de criaturas diminutas que bailan. Luego, un gemido como de un hombre fuerte que agoniza, y nada.

Lo más sorprendente viene después: Coltheart no se mudó. Vivió en aquella casa hasta su muerte. Y Sinclair remata con un epílogo a la medida de su libro: a la hora en que Coltheart moría, su fantasma se le apareció a un caballero de Tranent.

¿Demuestra esto que hubiera fantasmas? No. Demuestra que en el siglo XVII el callejón ya daba miedo y que alguien lo puso por escrito con un propósito muy claro.

«Cuentos de abuelas»

En el siglo XIX, el cronista Robert Chambers, que recogió la memoria de los viejos de la ciudad en sus Traditions of Edinburgh, volvió sobre el asunto. Contó que una casa del callejón se había quedado vacía después de que aparecieran en ella una cabeza, una mano que sostenía una vela y unos pies bailando. Y lo despachó con una frase: «Such were grandams' tales». Así eran los cuentos de las abuelas.

Fíjate en lo que no sale ni en Sinclair ni en Chambers: ni peste, ni niñas, ni gente encerrada. Esas capas llegaron mucho más tarde, y no hemos podido averiguar cuándo.

¿Emparedaron a los apestados?

Es la historia que más se repite: que durante una peste la ciudad tapió el callejón con los enfermos dentro. No hemos encontrado ningún documento que lo sostenga, y las fechas no ayudan: durante la peste de 1645, Mary King's Close era todavía una calle al aire libre, y el edificio que lo cubrió empezó a levantarse más de un siglo después.

Lo que sí recoge el registro arqueológico nacional de Escocia es más prosaico: que el callejón se fue abandonando hacia mediados del siglo XVII, después de los brotes de peste. Abandonado, no emparedado.

¿Quién es Annie?

Annie es hoy el fantasma más famoso del callejón: una niña que, según el relato, quedó abandonada durante la peste. Su historia tiene fecha de nacimiento, y es reciente. Una vidente japonesa la dio a conocer en 1992 y dejó una muñeca en el callejón. Desde entonces, los visitantes le dejan recuerdos de todo tipo.

Nadie tiene por qué reírse de quien dice sentir algo ahí abajo. Pero conviene saberlo: entre el fantasma más viejo del callejón y el más célebre hay unos trescientos años de diferencia.

¿Hay una ciudad subterránea bajo Edimburgo?

No como la pintan algunas leyendas. Lo que hay son calles cubiertas por edificios posteriores, como esta, y bóvedas de puentes. Las más conocidas están bajo el South Bridge, un puente de 1785-1788 que salva el Cowgate con diecinueve arcos, de los que sólo uno queda a la vista. Se pensaron como almacenes y talleres para los comercios del puente; el directorio de la ciudad de 1799, por ejemplo, ya registra un mercero en el South Bridge. La humedad las vació. Que después vivieran allí los más pobres o se escondieran tabernas ilegales se cuenta mucho y se documenta poco.

Son dos cosas distintas: el callejón es una calle del siglo XVII que se quedó dentro de un edificio, y las bóvedas, el vientre de un puente. Ninguna de las dos es una ciudad perdida.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: el Royal Exchange, hoy City Chambers, cubrió parte de Mary King's Close a partir de 1753, y una ampliación de 1901 cubrió otro tramo. Bajo el edificio sobreviven partes del callejón de los siglos XVII y XVIII.
  • Leyenda antigua: las apariciones en casa de Thomas Coltheart, impresas en 1685 en un libro que quería probar la existencia de los espíritus. Es un relato de época, no una prueba.
  • Leyenda recogida en el siglo XIX: la casa que se quedó vacía por las apariciones. Chambers la llamó cuento de abuelas.
  • Sin documento que lo respalde: que emparedaran allí a los apestados. En la peste de 1645 el callejón estaba al aire libre; el registro arqueológico habla de abandono, no de encierro.
  • Sin resolver: quién fue la Mary King que da nombre al callejón.
  • Leyenda moderna con fecha: Annie, contada por una vidente en 1992.
  • Mito: una «ciudad subterránea» habitada bajo Edimburgo.

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en la ruta «Fantasmas, brujas y leyendas del Old Town», en la parada «City Chambers y Mary King's Close», que se escucha en la Royal Mile, frente a los arcos del ayuntamiento. La ruta pone a cada leyenda su fecha de nacimiento, de las brujas de Castlehill a Greyfriars Bobby, y el apellido Chambers reaparece donde menos te lo esperas. Lo práctico para preparar el viaje está en la guía de Edimburgo.

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