¿Por qué las góndolas de Venecia son negras?

Respuesta corta: por una ley contra el lujo, no por luto. En el siglo XVI Venecia llegó a tener unas diez mil góndolas, y sus dueños competían por adornarlas con hierros, telas y brocados carísimos. Las autoridades cortaron por lo sano: según el erudito veneciano Giuseppe Tassini, la magistratura de las Pompas, que vigilaba el lujo, ordenó cubrirlas con un paño de lana basto y de un solo color, el negro. La Enciclopedia Italiana atribuye la medida a las leyes suntuarias del Senado y dice que el negro acabó siendo obligatorio para el casco, los adornos y las colgaduras. Lo del luto por la peste se repite mucho, pero no hemos encontrado ningún documento que lo respalde.

El squero de San Trovaso, un astillero de góndolas con tejado de madera junto a un canal de Venecia

¿Son negras por luto o por la peste?

Es la explicación que más se oye: que las barcas se pusieron de negro en señal de duelo, por una epidemia o por alguna desgracia colectiva. Suena bien y encaja con la imagen melancólica de la ciudad. Pero no la hemos encontrado en ninguna de las fuentes que hemos leído. Las que explican el color hablan de algo mucho más mundano: de dinero y de ganas de presumir.

¿Por qué son negras las góndolas, entonces?

Primero, un poco de contexto. Tassini, autor de un libro sobre el origen de los nombres de las calles de Venecia publicado en 1863 y ampliado en 1872, cuenta que las góndolas se extendieron cuando se abandonó la costumbre de desplazarse a caballo, para esquivar el fango de unas calles todavía sin enlosar. Lo de los caballos no es ninguna exageración: una ley de comienzos del siglo XIV prohibía cruzar a caballo, en Cuaresma, el puente de San Biagio, junto al Arsenal.

Las primeras eran barcas humildes, sin adornos. Pero en el siglo XVI, con unas diez mil surcando la ciudad, empezaron los excesos. Se adornaban a proa y a popa con dos hierros curvos guarnecidos de puntitas, y se vestían con telas y brocados de un lujo desmedido. Cada familia quería la góndola más vistosa, y los canales se convirtieron en una pasarela flotante.

Ahí entró en escena la magistratura de las Pompas, encargada de poner freno a la ostentación. Juzgó que aquello pasaba de la raya y mandó que las góndolas se cubrieran con rascia, un paño de lana corriente, y que todas lo llevaran del mismo color: negro, sin excepción. Así lo cuenta Tassini.

La Enciclopedia Italiana, en su artículo de 1933 sobre la góndola, describe el proceso con más perspectiva: en los siglos XVI y XVII el lujo de estas barcas fue tal que las leyes suntuarias del Senado tuvieron que intervenir varias veces, hasta llegar a una norma que se siguió siempre después, la de usar únicamente el negro, tanto para el casco como para los adornos y las colgaduras.

Moraleja: más que un color de duelo, el negro fue un uniforme impuesto por decreto. Una manera muy práctica de que nadie destacara más que el vecino.

¿Cuándo se aprobó la ley de las góndolas negras?

Aquí toca ser honestos: no lo sabemos con certeza. Ni Tassini ni la Enciclopedia Italiana dan la fecha, y por internet circulan varias que no coinciden entre sí y que no hemos podido comprobar en ningún documento de la época. Lo que sí comparten las dos fuentes es el marco: el lujo de los siglos XVI y XVII y unas autoridades decididas a frenarlo, más de una vez.

¿Qué era la rascia? ¿Y el felze?

La rascia, o rassa, era un paño de lana basto con el que se cubrían las góndolas. Su nombre viene de Rascia, en la actual Serbia, de donde llegaba. Cerca de San Marcos hay una calle que todavía lo recuerda, la Calle delle Rasse, porque allí se vendía. Tassini cuenta que a finales del siglo XVIII, en los últimos años de la República, el maestro de los tintoreros, Giovanni Barich, anunciaba en un impreso que quien quisiera ver muestras de rasse para los felzi podía pasar por esa calle. La rascia seguía cubriendo los felzi.

¿Y el felze? Era la cabina que se colocaba en el centro de la góndola para resguardar a los pasajeros, cubierta con ese paño negro. Según una explicación tradicional, la palabra vendría de felci, «helechos», porque en verano se cubría la cabina con esas plantas en vez de con el paño. Es una etimología preciosa y sin pruebas: el diccionario Treccani da el origen de la palabra como incierto. Lo mismo pasa con «góndola». Las propuestas van del latín a un término emparentado con «concha» o a voces griegas, sin que ninguna se imponga.

¿Siempre fueron así las góndolas?

No. Ya en el siglo XI se habla de góndolas en Venecia, pero eran otra cosa: barcos mayores, estrechos, con espolón y, al parecer, con doce remos. Hacia finales del siglo XV aparecen en las pinturas barcas ligeras y finas, de fondo plano, con uno o dos remeros de pie y un pequeño toldo en el centro. El hierro de proa, el adorno metálico más reconocible, no tomó su forma característica hasta el siglo XVIII. A finales de ese siglo, cuenta Tassini, desapareció el hierro de popa, el de proa cambió de forma y llegaron añadidos de comodidad en lugar de lujo.

La línea que conoces quedó fijada después. Según la Enciclopedia Italiana, a mediados del siglo XIX unos constructores de origen cadorino, los hermanos Fassi y Giuseppe Casal, establecieron la línea, las formas y las medidas de la góndola. La misma obra apunta dos curiosidades. La primera, que la góndola es asimétrica, con el eje desviado para facilitar la marcha y los movimientos del gondolero. La segunda, que su negro brillante tenía receta secreta: un barniz que cubría todo el casco, a base sobre todo de aceite de linaza y negro de humo, el pigmento que se obtiene del hollín.

Las góndolas salían de los squeri, los astilleros. Sus constructores, los squerarioli, se constituyeron en gremio en 1610 y tenían su escuela de devoción en la iglesia de San Trovaso, la misma que se desplomó sin aviso una noche de septiembre de 1583. A unos pasos de esa iglesia, en el mismo canal, está uno de esos astilleros: el squero de San Trovaso, que se contempla desde la orilla de enfrente.

Hecho o leyenda.

  • Hecho, según Tassini (1872): en el siglo XVI había unas diez mil góndolas, y la magistratura de las Pompas mandó cubrirlas con un paño basto uniformemente negro para frenar el lujo.
  • Hecho, según la Enciclopedia Italiana (1933): las leyes suntuarias del Senado acabaron imponiendo el negro para el casco, los adornos y las colgaduras.
  • Sin fecha segura: el año de la ley. Ninguna de las dos fuentes lo da.
  • Sin documento: el luto o la peste como origen del negro.
  • Sin pruebas: que el felze deba su nombre a los helechos, y el origen de la palabra «góndola».

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en la ruta «De la Academia a la Salute», que recorre Dorsoduro entre el puente de la Academia, la orilla de las Zattere y la Salute. Se escucha frente al squero de San Trovaso, en la parada «Góndolas negras por ley». Justo antes, «La iglesia de los squerarioli, que se hundió una noche» cuenta lo que le pasó a la iglesia de los constructores de barcas.

La Calle delle Rasse sale en la parada «El dux que cambió de camino (1172)», de la ruta «Conjuras y fugas del Palacio Ducal». Y una góndola fue la primera etapa de la fuga más famosa de Venecia, la de Casanova, que contamos en ¿Por qué se llama Puente de los Suspiros?. Lo práctico para preparar el viaje está en la guía de Venecia.

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