Las 27 cruces de la Plaza de la Ciudad Vieja: qué recuerdan

Las 27 cruces encajadas en el pavimento, junto al Ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga, recuerdan a los 27 dirigentes de la rebelión de Bohemia contra el emperador que fueron ejecutados allí mismo el 21 de junio de 1621. Hay una por cada uno, y en este siglo se añadió una más, por otro condenado. Y no son de aquel día: el sitio pasó casi tres siglos sin ninguna señal.

Cruces encajadas en el adoquinado junto al Ayuntamiento de la Ciudad Vieja de Praga, en recuerdo de la ejecución de 1621

Este artículo trata de una ejecución pública. La contamos sin detalles crueles.

¿Dónde están las cruces?

Es fácil pasar por encima sin verlas. Están en el adoquinado de la plaza, a lo largo del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, el edificio del reloj astronómico. Son veintisiete cruces, acompañadas del símbolo de unas espadas y de una corona de espinas. Si las cuentas, quizá te salgan veintiocho: más abajo te contamos por qué.

Cuando el reloj pone en marcha sus figuras, las miradas se van hacia arriba. Las cruces piden lo contrario: mirar al suelo y contar.

¿Por qué los ejecutaron?

La historia empieza tres años antes. En 1618, los estamentos bohemios, es decir, los nobles y las ciudades con voz en el gobierno del reino, se alzaron contra el emperador Habsburgo. Arrancaron con una escena famosa: dos gobernadores del rey y un secretario arrojados por una ventana del Castillo. Lo contamos en Las defenestraciones de Praga.

Los sublevados fueron tan lejos que eligieron un rey distinto. La apuesta se decidió en 1620 en la Montaña Blanca, una colina a las afueras de Praga, y la perdieron. Como batalla, aquello fue poco más que una escaramuza. Las consecuencias fueron mucho más serias: llegó el castigo, y se hizo a la vista de todos, en la plaza mayor de la ciudad.

¿Quiénes eran los 27? No todos eran nobles

El 21 de junio de 1621 se ejecutó ante el Ayuntamiento a veintisiete dirigentes de la rebelión. Veinticuatro fueron decapitados y tres, ahorcados. Tres eran señores de la alta nobleza y otros, caballeros. Pero el grupo más numeroso, diecisiete de veintisiete, era de burgueses: gente de ciudad. Aquella rebelión también se había hecho desde las ciudades.

La lista tenía un nombre más. Jan Sixt de Ottersdorf, condenado como los demás, recibió el indulto a última hora.

Uno de los que murieron fue Jan Jesenius, rector de la universidad de Praga y médico: había sido el primero en hacer una disección en público en tierras checas. En 1601 le tocó despedir con un discurso al astrónomo Tycho Brahe en su funeral, en Týn, la iglesia de dos torres que asoma sobre la plaza. Veinte años más tarde murió a unos pasos de allí.

Y estaba Kryštof Harant, caballero y viajero. Dominaba siete lenguas y en 1598 había peregrinado a Jerusalén y a Egipto, un viaje que luego contó en un libro. Lo acompañó su cuñado, Heřman Černín. Cuando estalló la rebelión, Harant y Diviš, el hermano de Heřman, intentaron ponerlo de su lado. Heřman se negó: era católico y fiel al emperador, y llegó a capitán imperial de la Ciudad Vieja. Según su biógrafo, tuvo que asistir por su cargo a la ejecución en la que murieron su amigo y su propio hermano. Una sola familia, partida por la mitad en la misma plaza.

¿Qué pasó con las cabezas?

El castigo no terminó aquel día. Doce cabezas de los ejecutados se expusieron como advertencia en lo alto de la torre del puente de la Ciudad Vieja, del lado del Puente de Carlos. Allí siguieron más de diez años. Ninguna de las fuentes que hemos leído explica por qué se eligieron esas doce.

En noviembre de 1631, con Praga ocupada por el ejército sajón, volvieron exiliados protestantes. Según la historia que publica la parroquia de Týn, bajaron las cabezas y las llevaron de noche, en procesión, a esa iglesia. La misma fuente cuenta que se enterraron junto a un altar, supuestamente sin testigos. En 1766, al rehacer el altar, se retiró el ataúd y se le perdió el rastro. Otra versión las sitúa en la iglesia de San Salvador, en la calle Dušní. Dónde están hoy, no lo sabemos.

¿27 o 28 cruces?

La lista de condenados era más larga que la de ejecutados. Además de Jan Sixt, el indultado, hubo otro condenado que nunca llegó a la plaza: el abogado Martin Fruwein, que murió dos semanas antes de la ejecución. Por eso la cifra que quedó para la historia fue veintisiete. En 2011, un grupo artístico checo, Ztohoven, colocó una cruz más en el pavimento para recordarlo. Algunos historiadores la consideran justificada, y la oficina de turismo de Praga ya habla de 28 cruces.

¿Desde cuándo están las cruces en el suelo?

Las cruces no son de 1621. Según la oficina de turismo de la ciudad, el sitio se señaló en el pavimento en 1904, cuando se cambió el adoquinado, y se restauró en la reforma terminada en 1987. Antes de eso, casi trescientos años sin una sola marca. Una enciclopedia en línea, sin decir de dónde lo saca, atribuye las cruces actuales a las obras del Ayuntamiento posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Las dos versiones no son incompatibles, y coinciden en lo importante: el recuerdo llegó mucho después que el castigo.

Aquel 21 de junio, el emperador dejó claro quién mandaba en Praga. El castigo se hizo para que lo viera todo el mundo. Siglos después, la ciudad contestó en el mismo idioma, con una señal a la vista de todos, en un suelo que pisa cualquiera.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: el 21 de junio de 1621 se ejecutó ante el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja a 27 dirigentes del levantamiento de los estamentos bohemios; diecisiete eran burgueses y uno de ellos era el médico Jan Jesenius. Otro condenado fue indultado en el último momento. Doce cabezas estuvieron expuestas en la torre del puente más de diez años.
  • No es de 1621: las cruces. La primera señal en el suelo es de 1904; una fuente sin referencias fecha las cruces actuales después de 1945.
  • Hecho: hubo un condenado más, Martin Fruwein, que murió antes de la ejecución. Su cruz, la vigésima octava, se añadió en 2011.
  • Según su biógrafo: que Heřman Černín asistiera, por su cargo, a la ejecución de su hermano y de su cuñado.
  • No lo sabemos: dónde están hoy las doce cabezas.

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en la ruta gratuita de Praga, «La Ciudad Vieja: de la Torre de la Pólvora al reloj astronómico»: una ruta completa de diez paradas, de la Casa Municipal al reloj astronómico, que se escucha entera desde la calle. La octava, «Veintisiete cruces en el suelo: 21 de junio de 1621», se escucha junto a las cruces y empieza con un breve aviso. La siguiente se queda ante el Ayuntamiento que lo vio todo.

Las doce cabezas tienen su propia parada, «Doce cabezas en la torre del puente», en la ruta «Leyendas de Praga: de la Ciudad Vieja al Puente de Carlos». Harant y los hermanos Černín aparecen en «Malá Strana: del Puente de Carlos al pie del Castillo», ante el palacio que nació de las casas que le confiscaron a Harant: la parada «Palacio Vrtba · portal sobre Karmelitská». Y si estás preparando el viaje, en la guía de Praga tienes lo práctico.

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