Neápolis: la ciudad griega bajo el centro de Nápoles

Respuesta corta: Neápolis, «ciudad nueva» en griego, es el nombre que dieron a Nápoles los colonos griegos que la fundaron en torno al 470 a. C., junto a un asentamiento más antiguo llamado Parténope. De aquella ciudad queda, sobre todo, el plano: las calles largas y rectas del centro histórico, como Via dei Tribunali y Spaccanapoli, siguen su cuadrícula. Y queda mucho bajo tierra: bajo Piazza San Gaetano, el foro romano levantado sobre el ágora griega y un mercado con sus tiendas; y más abajo, las canteras y cisternas que se excavaron para construir la ciudad y darle de beber.

Via dei Tribunali, una de las calles rectas de la antigua Neápolis griega, en el centro histórico de Nápoles

¿Qué significa Neápolis?

Neápolis (Neapolis, sin tilde, en italiano y en inglés) quiere decir literalmente «ciudad nueva». De ahí sale Napoli, y de ahí, Nápoles. Tiene su gracia: la UNESCO la cuenta entre las ciudades más antiguas de Europa, y lleva unos veinticinco siglos llamándose «la nueva».

¿Nueva respecto a qué? A una fundación anterior, que la UNESCO llama Parthenope o Palaepolis, «la ciudad vieja», y lleva al siglo IX antes de Cristo. El Ayuntamiento de Nápoles da una fecha más tardía: según él, colonos griegos venidos de Cumas desembarcaron hacia mediados del siglo VII antes de Cristo en el islote de Megaride, donde se alza el Castel dell'Ovo, y levantaron su primer núcleo en el monte Echia, la colina de enfrente. Su necrópolis apareció en 1949, al cavar los cimientos de un edificio que sustituía a otro destruido por las bombas.

¿Y Parténope? Era una sirena. Un poema griego de época helenística cuenta que, cuando Ulises pasó de largo, las sirenas se arrojaron al mar y una, Parténope, llegó muerta a esta costa, donde los vecinos la enterraron y la honraban cada año. Es una leyenda, pero el culto fue real: siglos después, Estrabón escribe que en Neápolis se mostraba el monumento de la sirena, y Plinio el Viejo, que su sepulcro dio a la ciudad el nombre de Parténope. Esa tumba no ha aparecido nunca.

¿Quién fundó Neápolis y cuándo?

La UNESCO fecha la ciudad nueva en el 470 a. C. Los autores antiguos la cuentan como una mezcla de gentes. Para Estrabón, era una ciudad de los cumanos que recibió después nuevos pobladores, calcidios, gente de la isla de Pitecusas y atenienses, y por eso se llamó así. Plinio, más escueto, la llama colonia de los calcidios. Los detalles cambian; lo esencial, no: una ciudad de griegos.

¿Cómo era el plano de la Neápolis griega?

Lo más sorprendente de Neápolis no está enterrado: lo pisas. Los griegos la planificaron como un damero: unos ejes largos y paralelos, los que en Nápoles reciben el nombre de decumanos, cortados en ángulo recto por un sinfín de callejas. Via dei Tribunali sigue el trazado de uno de aquellos ejes; Spaccanapoli, el de otro.

La UNESCO lo dice sin rodeos al explicar por qué el centro histórico es Patrimonio Mundial: la cuadrícula de la fundación griega todavía se distingue y sigue dando la forma básica a la ciudad. Si recorres Via dei Tribunali y te fijas en las bocacalles que la atraviesan, estás leyendo un plano de dos mil quinientos años. Las casas se han rehecho una y otra vez. Las calles, casi nada.

¿Qué hay bajo Piazza San Gaetano?

Esta plaza era el corazón de la ciudad: aquí estaba el ágora griega, y encima los romanos levantaron su foro. Según el portal oficial de turismo de Italia, el conjunto tenía dos niveles: arriba, la política; abajo, el comercio, con una escalinata entre ambos.

Bajo la vecina basílica de San Lorenzo Maggiore, unas excavaciones empezadas en 1976 descubrieron el macellum, el mercado de la ciudad grecorromana: pórticos con tiendas al fondo y, en el centro, un templete redondo con columnas, una tholos. Según una de las descripciones, albergaba una fuente, a juzgar por los restos del desagüe; otra lo presenta como un puesto de venta de comida. Se conserva además un tramo de calle de unos sesenta metros, con tiendas, que coincide con un callejón actual, el vico Giganti.

Las épocas se leen una encima de otra: cimientos griegos de bloques de toba, un mercado romano del siglo I y, más arriba, una basílica cristiana del siglo VI, de la que queda parte del suelo de mosaico. Eso sí, las fuentes no se ponen de acuerdo en la edad de lo griego: una habla de un ágora del siglo V antes de Cristo; otra, de cimientos del IV.

Una Nápoles debajo de Nápoles: canteras, cisternas y refugios

Y bajo la ciudad enterrada empieza otra, hecha de vacíos. Nápoles se asienta sobre toba, una roca volcánica blanda y fácil de labrar, y de sus entrañas sacaron los griegos, en canteras subterráneas, la piedra de murallas y templos. Los romanos, en tiempos de Augusto, fueron más lejos: una red de acueductos que llevaba a la ciudad el agua de los manantiales del Serino, a setenta kilómetros, y depósitos para almacenarla. Sólo a principios del siglo XX se dejó de excavar el subsuelo para conseguir agua.

Quedaba un último giro. En la Segunda Guerra Mundial, a aquellos huecos se les dio luz y se habilitaron como refugios antiaéreos. Al oír la sirena, los vecinos corrían escaleras abajo, hacia el interior de la roca. Las cavidades de las que salió la piedra de la ciudad griega acabaron protegiendo a los napolitanos del siglo XX. Y desde aquella guerra se han ido excavando tramos de la muralla griega.

¿Hasta cuándo fue griega Nápoles?

Mucho más de lo que imaginas. Neápolis fue una de las grandes ciudades de la Magna Grecia, y la UNESCO le reconoce un papel clave en el paso de la cultura griega a Roma. Ya bajo dominio romano, Estrabón, que escribe en el siglo I, cuenta que allí seguían los gimnasios, las asociaciones de jóvenes y los nombres griegos de las cosas, aunque sus habitantes eran romanos. Cada cuatro años había un certamen sagrado de música y gimnasia que competía con los más famosos de Grecia, y muchos romanos se retiraban a Nápoles para vivir a la griega, con calma.

Por eso, en el año 64, Nerón la eligió para estrenarse como cantante. Tácito, que no le tenía ningún aprecio, escribe que le faltó valor para debutar en Roma y que prefirió Nápoles, por ser una ciudad griega. El teatro donde cantó ocupaba la parte norte del foro, y sus restos acabaron dentro de las casas de Via Anticaglia y sus vecinas. Y en Piazza San Gaetano siguen en pie dos columnas corintias de unos once metros del templo de los Dioscuros, metidas en la fachada de San Paolo Maggiore; el resto del frente aguantó hasta el terremoto de 1688.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: Neápolis significa «ciudad nueva». La UNESCO fecha la fundación griega en el 470 a. C. y dice que su cuadrícula aún se reconoce en el centro.
  • Hecho: bajo San Lorenzo Maggiore se excavó desde 1976 el mercado romano, sobre restos griegos. Las canteras y cisternas del subsuelo sirvieron de refugio en la Segunda Guerra Mundial.
  • Leyenda: la sirena Parténope, llegada muerta a esta costa. Su culto lo documentan autores antiguos; su tumba no ha aparecido.
  • Fechas que no cuadran: la UNESCO lleva Parténope al siglo IX a. C.; el Ayuntamiento, a mediados del VII. Las fuentes tampoco coinciden en la edad del ágora, y la única que fecha las primeras canteras las lleva al siglo III a. C., después de la fundación.
  • Sin resolver: si el templete del mercado era una fuente o un puesto de comida.
  • Lo que no damos por bueno: las cifras espectaculares sobre cuánta ciudad descansa sobre el vacío. Vienen de quienes organizan visitas al subsuelo y no las hemos podido contrastar.

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en la ruta «El centro histórico, capa a capa», que baja de época en época por Spaccanapoli y Via dei Tribunali. La ciudad griega se escucha en Piazza San Gaetano, en la parada «La ciudad griega bajo tus pies», y las dos siguientes tiran del mismo hilo: «Columnas paganas en una fachada» y «El emperador que vino a cantar».

La sirena tiene su propia parada, «La sirena que dio nombre a la ciudad», en la ruta «Santa Lucia y el Castillo del Huevo». En el mismo centro histórico, la catedral guarda otra historia muy napolitana: el milagro de la sangre de San Jenaro. Lo práctico está en la guía de Nápoles.

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