El milagro de San Jenaro: ¿qué pasa con su sangre?
En la catedral de Nápoles se guardan dos ampollas de cristal que, según la tradición, contienen la sangre de San Jenaro, su patrono. Esa sangre suele estar sólida. En tres fechas fijas cada año, el primer sábado de mayo, el 19 de septiembre y el 16 de diciembre, los devotos aguardan a que pase a estado líquido, y cuando ocurre lo celebran como un gesto del santo. La primera noticia escrita que se conoce es de 1389. Y no hay una explicación demostrada: para los devotos es un prodigio, y unos investigadores han propuesto una explicación física que nadie ha comprobado abriendo las ampollas.

San Jenaro se escribe también Genaro en español, y en italiano es San Gennaro. Con cualquiera de los tres nombres, en Nápoles es mucho más que un santo: es casi un vecino con el que se discute.
¿Qué es exactamente el milagro?
Las dos ampollas están dentro de un relicario de plata que, según el abad de la capilla, mandó hacer Roberto de Anjou. Se conservan en la capilla del Tesoro de San Jenaro, en la catedral. Según la tradición, lo que guardan es la sangre de un obispo mártir que murió hace unos diecisiete siglos.
Lo que se espera es la licuación: que esa materia oscura y sólida pase a estado líquido ante los fieles. Cuando sucede, se interpreta como un visto bueno del santo a la conducta de su ciudad.
¿Cuándo es el milagro de San Jenaro?
Tres veces al año, en fechas fijas: el primer sábado de mayo, el 19 de septiembre y el 16 de diciembre. La de septiembre reúne a miles de personas.
¿Y si tarda?
Entonces crece la inquietud. Y al santo le cae un apodo popular, entre el cariño y el reproche: faccia 'ngialluta, «cara amarilla», que se le dice sobre todo cuando el prodigio se hace esperar.
Hubo un tiempo en que la espera tenía, además, banda sonora. Unas mujeres conocidas como las «parientes» de San Jenaro le hablaban a voces, y no precisamente con buenos modales. El cardenal Corrado Ursi, arzobispo de Nápoles y muy atento a lo que el Concilio Vaticano II pedía sobre la religiosidad popular, prohibió aquellas salidas de tono porque quería un ambiente serio y recogido.
¿Cómo vive Nápoles a su santo?
Para entender el milagro hay que entender esa relación, que es casi de tú a tú.
En enero de 1527, con la peste, el hambre y la guerra entre Francia y España encima, y el Vesubio siempre al lado, los representantes de la ciudad firmaron con San Jenaro un voto ante notario, en el altar mayor de la catedral. La ciudad se comprometía a construirle una capilla nueva; el santo, a protegerla contra la peste, las guerras y las erupciones del Vesubio. La ciudad cumplió, pero sin prisa: las obras empezaron en 1608 y la entrega llegó en 1646.
Esa capilla la administra una junta ciudadana, la Deputazione, que en 2016 llegó a sostener que el tesoro del santo pertenece a los napolitanos y no a la Iglesia.
Y cuando, después del Concilio Vaticano II, corrió el rumor de que Roma había rebajado de categoría a su santo, Nápoles contestó con un lema contundente: San Gennà, futtatenne!, algo así como «San Jenaro, tú ni caso». El rumor era falso: Roma sólo había ordenado la lista de patronos de alcance nacional y local. El grito, en cambio, fue muy real.
¿Desde cuándo se licúa la sangre?
La tradición sitúa el origen en la Antigüedad. Cuenta que una mujer, Eusebia, recogió la sangre del mártir el día de su muerte, y que hubo ya una licuación hacia el año 420, durante el traslado de sus restos.
Los papeles dan otra cronología. La historia de Eusebia aparece escrita por primera vez en 1579. Una crónica napolitana anterior, la Cronaca di Partenope, no habla de la licuación, y una procesión de 1337 quedó registrada sin mención alguna del prodigio. El primer testimonio escrito conocido de una licuación es del 17 de agosto de 1389, también durante una procesión, en una crónica siciliana, el Chronicon Siculum. No hemos podido leer esa crónica en su edición original, pero las fuentes que la citan coinciden en la fecha.
Conviene no sacar las cosas de quicio: estas fechas no resuelven si hay milagro o no. Lo único que marcan es desde cuándo alguien lo dejó por escrito.
¿Tiene explicación científica?
No hay ninguna explicación demostrada. Lo que hay son respuestas que conviven, y ninguna ha cerrado la pregunta.
La de la fe. Para los devotos, es un prodigio del santo. La propia Iglesia de Nápoles ha sido prudente con las palabras: en tiempos del cardenal Ursi, la curia prefería hablar de «hecho prodigioso» antes que de «milagro».
Un análisis que se discute. En 1988, un equipo de medicina legal de Turín anunció que un análisis por espectroscopia había encontrado rastros de sangre en las ampollas. Ese resultado ha sido puesto en duda.
Una hipótesis física. En 1991, tres investigadores italianos, Garlaschelli, Ramaccini y Della Sala, publicaron en Nature una propuesta: una mezcla preparada con sustancias disponibles ya en la Edad Media, que es sólida en reposo y se vuelve líquida al moverla, lo que se llama una sustancia tixotrópica. Consiguieron reproducir el efecto. Pero es una hipótesis sobre cómo podría funcionar, no un análisis de lo que hay dentro: nadie la ha comprobado abriendo las ampollas. La Facultad Teológica pontificia contestó reproduciendo el experimento con la intención de refutarlo.
Y un príncipe que dudó en voz alta. Hace casi tres siglos, Raimondo di Sangro, príncipe de Sansevero, tenía un puesto en la junta de la capilla. En uno de sus libros describió la licuación como un fenómeno de causas desconocidas. Ojo: no la llamó engaño; se limitó a reconocer que nadie sabía explicarla. Un jesuita se lo reprochó, y el 27 de diciembre de 1752 los nobles reunidos en el Sedile di Nido se negaron a renovarle el puesto. ¿El motivo? Su miscredenza, su falta de fe.
Fíjate en la paradoja: decir que no se conocían sus causas le costó el puesto al príncipe, y dos siglos después la propia curia evitaba la palabra «milagro» y prefería hablar de «hecho prodigioso». En Nápoles, con San Jenaro, el matiz lo es todo.
Hecho o leyenda.
- Hecho: el rito existe y se celebra tres días al año; la primera noticia escrita conocida de una licuación es de 1389 (según las fuentes que la citan; no hemos leído la crónica original); el voto ante notario de 1527; la prohibición de Ursi y su preferencia por «hecho prodigioso»; el cese del príncipe de Sansevero en 1752.
- Tradición: que las ampollas contienen la sangre del santo; la historia de Eusebia, escrita por primera vez en 1579; la licuación hacia el año 420.
- Hipótesis y análisis discutido: la mezcla tixotrópica propuesta en 1991 y los rastros de sangre anunciados en 1988. Ninguno se ha comprobado abriendo las ampollas.
- Fe: que sea un milagro. Eso no lo resuelve ningún documento, y aquí no tomamos partido.
- Bulo: la «degradación» de San Jenaro después del Concilio Vaticano II.
Dónde escucharla
La sangre de San Jenaro cierra la ruta «Nápoles entre santos, calaveras y misterios», en la parada «La sangre de San Jenaro», ante la fachada de la catedral. Justo antes, en «Un contrato con un santo», se cuentan el voto de 1527 y el cargo que perdió el príncipe de Sansevero. Por el camino, la ruta pasa por la capilla Sansevero y por la iglesia de las calaveras adoptadas, el Purgatorio ad Arco.
Si estás preparando el viaje, en la guía de Nápoles tienes lo práctico.
Para saber más
- Roberto Paura, «Il culto sempreverde della “faccia ’ngialluta”», Quaderni d'altri tempi, 21 de septiembre de 2018. https://www.quadernidaltritempi.eu/qdtpdf/6879/
- Franco Capone, «Il potere di San Gennaro», Focus.it, 13 de abril de 2016 (con declaraciones de Vincenzo De Gregorio, abad de la Capilla del Tesoro). https://www.focus.it/cultura/storia/il-potere-di-san-gennaro
- L. Garlaschelli, F. Ramaccini y S. Della Sala, «Working bloody miracles», Nature, 353, p. 507, 10 de octubre de 1991 (hemos leído la ficha del artículo, no el texto completo). https://www.nature.com/articles/353507a0
- Girolamo Imbruglia, «Sangro, Raimondo di», Dizionario Biografico degli Italiani, vol. 90, Treccani, 2017. https://www.treccani.it/enciclopedia/raimondo-di-sangro_(Dizionario-Biografico)/
- Artribune, «Restauro del pavimento della Cappella del Tesoro di San Gennaro», junio de 2026. https://www.artribune.com/arti-visive/arte-moderna/2026/06/restauro-pavimento-cappella-tesoro-san-gennaro-napoli/
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