¿Por qué las campanadas se dan en la Puerta del Sol?

La respuesta corta: porque el reloj que las da está en lo alto de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol, y lleva dando la hora a Madrid desde 1866. Se colocó cuando la plaza se quedó sin el campanario de una iglesia derribada allí mismo, y desde entonces da la hora oficial del país y las doce campanadas con las que España despide el año. La televisión hizo el resto: según la Comunidad de Madrid, la Nochevieja de 1962 fue la primera en que las campanadas de Sol llegaron a las pantallas. Las uvas, en cambio, son más antiguas que la tele, y seguramente también que la explicación que más se repite.

El reloj de las campanadas, en la torreta de la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol de Madrid

¿Quién daba la hora en la Puerta del Sol antes del reloj?

Una campana. Hasta mediados del siglo XIX, uno de los lados de la plaza lo ocupaba la iglesia del Buen Suceso, nacida de un hospital fundado con la peste de 1438 que Carlos V convirtió en Hospital Real de la Corte. Su campanario marcaba el pulso de Sol.

Ramón de Mesonero Romanos, el gran cronista del Madrid antiguo, lo dejó retratado en 1861. Recordaba a los ociosos de otras épocas que se juntaban allí a contarse sus aventuras amorosas, tomar el sol, aspirar un poco de rapé y fumar un cigarro mientras aguardaban la llamada final de la campana a la misa de las dos. Hasta el derribo, la hora de la plaza la marcaba aquel campanario.

¿Por qué se puso un reloj en la Real Casa de Correos?

Porque Sol se quedó sin hora. La gran reforma de mediados del siglo XIX, que ensanchó la plaza, derribó casas, hospital e iglesia, con su campanario. Lo resume la Comunidad de Madrid: gracias al nuevo reloj, tras el derribo del Buen Suceso, los madrileños pudieron volver a saber qué hora era. Una nota de prensa de la propia Comunidad añade que el nuevo reloj sustituyó a otro, en marcha desde el siglo XVIII, que tenía mala fama entre los madrileños por sus continuos desajustes.

El edificio ya llevaba casi un siglo en pie. La Real Casa de Correos la levantó entre 1760 y 1768, por encargo de Carlos III, el arquitecto francés Jaime Marquet. La torreta y el templete que la coronan se añadieron en 1855. El reloj llegó once años después.

¿Quién hizo el reloj de la Puerta del Sol?

Un relojero leonés instalado en Londres, José Rodríguez Losada, que además lo regaló. Según la Comunidad de Madrid, hicieron falta tres años para ponerlo en marcha, con una maquinaria completamente artesanal. Lo inauguró la reina Isabel II el 19 de noviembre de 1866, y la campana lleva su dedicatoria.

La máquina es de acero y latón, y el reloj tiene cuatro esferas que miran a los cuatro puntos cardinales y un péndulo de tres metros que tarda dos segundos en cada oscilación. Desde ahí arriba ha visto pasar de todo. La Comunidad recuerda la proclamación de la República, la Guerra Civil y los bombardeos, y cuenta que en uno de ellos, según dicen, un obús entró por la esfera que da a la calle de Carretas sin llegar a estallar.

¿Por qué en la Puerta del Sol y no en otra plaza?

Porque Sol se convirtió en el centro de Madrid, y no siempre lo había sido. En 1720, el suelo de Sol se tasaba muy por debajo del de la Plaza Mayor: doce reales el pie frente a ochenta o más. Sin embargo, en el siglo XIX todo empezó a pasar allí. Mesonero, siendo niño, vio en 1812 la entrada de Wellington entre aclamaciones y, dos días después, la lectura de la Constitución de Cádiz sobre un tablado. En 1830 se estrenó en Sol el alumbrado de gas de la ciudad. Y desde 1847 la Casa de Correos fue Ministerio de la Gobernación: el poder, con balcón a la plaza más concurrida. Con el ensanche, el pie de suelo llegó a venderse a quinientos reales.

La Real Academia de la Historia pone como ejemplo de esa centralidad la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, cuando el edificio era todavía Gobernación. En 1950 se colocó delante la placa del kilómetro cero de las carreteras españolas. Y la misma Academia lo dice sin rodeos: desde 1866, ese reloj da a la vez la hora oficial y las doce campanadas del ritual español de fin de año.

¿Desde cuándo se toman las uvas con las campanadas?

La explicación que más circula sitúa el origen en 1909: aquel año los viticultores de Levante tuvieron un excedente de uva y la repartieron asegurando que traía suerte en Nochevieja. La web de turismo del Ayuntamiento de Madrid la ha presentado como la más arraigada.

Pero la prensa madrileña ya hablaba de las uvas quince años antes. El 1 de enero de 1894, El Imparcial publicó una crónica titulada «Uvas bienhechoras», que El Siglo Futuro reprodujo al día siguiente. Explicaba que, hasta hacía pocos años, eran «muy contadas las personas» que comían uvas al sonar la primera campanada de las doce, y que la costumbre se había generalizado. La presentaba como una costumbre importada de Francia y le atribuía, medio en broma, el poder de traer la felicidad durante el año nuevo.

Hay otra versión muy repetida: que todo empezó cuando un grupo de madrileños, molestos por una prohibición municipal de fiestas en la calle, se plantó en Sol a tomar uvas con las campanadas. Circula mucho, pero no hemos encontrado ningún documento de la época que la sostenga.

Y fíjate en un detalle: en el fragmento de la crónica de 1894 que se ha publicado se habla de comer uvas con la primera campanada, pero no de dónde. Cuándo empezó la gente a ir a la Puerta del Sol para tomarlas al pie del reloj es algo que no hemos podido documentar.

¿Desde cuándo se ven las campanadas de Sol en televisión?

Según la Comunidad de Madrid, la popularidad del reloj se generalizó a partir de la Nochevieja de 1962, la primera en que se retransmitieron por televisión las campanadas desde la Puerta del Sol. Desde entonces, la fiesta de la plaza llega a todo el país por la radio y la televisión, y la Comunidad lo describe como el reloj con el que la mayoría de los españoles da la bienvenida al año nuevo. Un regalo de un relojero leonés, puesto para tapar el hueco de un campanario.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: el reloj se instaló en 1866 en la torreta de la Real Casa de Correos, añadida en 1855; lo regaló el relojero José Rodríguez Losada y lo inauguró Isabel II.
  • Hecho: vino a cubrir la falta del campanario del Buen Suceso, derribado en el ensanche de mediados del siglo XIX.
  • Hecho: las uvas ya aparecen en la prensa madrileña de enero de 1894, antes del supuesto excedente de 1909.
  • Sin documento leído: que las uvas nacieran de una protesta en Sol, y la fecha en que la gente empezó a reunirse en la plaza para tomarlas.
  • Se dice: que un obús entró por una de las esferas durante la guerra y no estalló.
  • Según la Comunidad de Madrid: la Nochevieja de 1962 fue la primera con las campanadas de Sol en televisión.

Dónde escucharla

La historia del reloj se escucha frente a él, en la parada «El reloj que devolvió la hora» de «De la Puerta del Sol a la Plaza Mayor», la ruta gratuita de Podtour en Madrid: once paradas en algo más de un kilómetro. Cómo una plaza de segunda acabó siendo el centro, y la placa del kilómetro cero, se cuentan en «La plaza que no era el centro». Y ya en la Plaza Mayor, la estatua ecuestre tiene su propia leyenda: la de la estatua de Felipe III y los pájaros.

Si estás preparando el viaje, en la guía de Madrid tienes lo práctico.

Para saber más

Pasea con Podtour

Dónde escuchar esta historia

Sigue explorando

Prepara tu visita a Madrid

Explorar MadridGuía de viaje

A la primera ciudad,
invita Podtour

Apúntate a la lista. Cuando lancemos, tu ciudad elegida estará esperándote.

iOSAndroidMuy pronto
Un regalo para empezar

A la primera ciudad,
invita Podtour

Apúntate y recibe una ciudad completa gratis cuando lancemos Podtour. Tú eliges cuál.

Sin tarjeta. Sin compromiso. Con mucho que descubrir.

Podtour gestiona tu solicitud de lanzamiento con tu consentimiento. Puedes retirarlo y ejercer tus derechos como explica nuestra política de privacidad. Información de privacidad.

Una ciudad por persona. Todas sus rutas Podtour en español e inglés. Disponible con el lanzamiento. Ver condiciones.