Heart of Midlothian: por qué la gente escupe en un corazón de la Royal Mile
Vas bajando por la Royal Mile, a la altura de la catedral de St Giles, y alguien se para, mira al suelo y escupe. No es un maleducado: está cumpliendo con una costumbre. En el empedrado hay un corazón hecho con adoquines, el Heart of Midlothian, y lo que señala es bastante menos romántico de lo que parece.

Un corazón donde hubo una cárcel
El corazón está en el pavimento, pegado a la esquina noroeste de St Giles. No recuerda ningún amor ni ningún milagro. Marca el sitio donde se levantaba el Old Tolbooth, la vieja cárcel de la ciudad.
Y no era una cárcel discreta, escondida en un patio. Estaba en medio de la calle principal. Robert Chambers, el cronista que en el siglo XIX recogió los recuerdos de los viejos de Edimburgo, la describe como un edificio estrecho que llenaba media calle. Según otro cronista victoriano, James Grant, a su lado la High Street se quedaba en catorce pies de ancho: poco más de cuatro metros para que pasara toda la ciudad, con sus carros y sus prisas.
A aquella cárcel la llamaban el Corazón de Midlothian. Midlothian era el antiguo condado de Edimburgo, así que el apodo venía a decir «el corazón del condado». Un nombre con su punto de ironía para un edificio en el que nadie quería entrar.
Impuestos, parlamento y celdas
El edificio no siempre fue sólo una prisión. Tolbooth quiere decir, más o menos, casa de impuestos. Según Grant, en el siglo XV se reunió allí el Parlamento de Escocia, en ese edificio o en el que lo precedió en el mismo sitio, y los jueces del tribunal supremo tuvieron allí su sede hasta 1561. Recaudar, legislar, juzgar y encerrar: la ciudad hacía casi todo en el mismo punto.
Alrededor, el comercio aprovechaba cada palmo. Frente a St Giles se alineaba una hilera de casas y tiendas, las Luckenbooths (de lucken, cerradas), y pegadas a los muros de la iglesia había unas tiendecitas llamadas krames. Chambers recogió el recuerdo de un guantero, Kennedy, que con su mujer ocupó durante años una de siete pies por tres, unos dos metros por uno, sin fuego para calentarse. No había sitio ni para probarse un guante.
La cárcel también era escenario. Desde 1785, en su extremo oeste había una plataforma para las ejecuciones públicas. Allí ahorcaron, el 1 de octubre de 1788, a William Brodie, el respetable decano de los carpinteros y concejal que de noche robaba casas. La prensa de entonces contó que había muerto en una horca diseñada por él mismo. Las actas municipales cuentan otra cosa: Brodie estuvo en la comisión que la encargó, pero la plataforma la construyó otro carpintero, Deacon Hill, y el sistema de trampilla ya se había estrenado en la prisión londinense de Newgate. Un titular perfecto. Y falso.
No era un edificio querido. En 1736, una multitud organizada quemó su puerta para sacar a John Porteous, un capitán de la guardia que había disparado contra la gente en una ejecución y al que Londres había indultado de forma temporal, y lo ahorcó en el Grassmarket.
El derribo, la puerta y un pájaro
La cárcel se derribó en 1817. Sus piedras acabaron en las alcantarillas. Su portada, su puerta y su cerradura viajaron a Abbotsford, la casa de campo de Walter Scott, que las incorporó a su mansión. El propio Scott contó en 1829 que un herrerillo había hecho su nido dentro de aquella cerradura. Después de tantos presos, el último inquilino fue un pájaro.
Scott hizo algo más por aquella cárcel. En 1818, al año siguiente del derribo, publicó la novela The Heart of Mid-Lothian. El libro hizo famoso el apodo, y el corazón del suelo heredó el nombre. Lo lleva también un club de fútbol de la ciudad, pero esa ya es otra historia.
Entonces, ¿por qué escupen?
Aquí llega la parte honesta. Que la gente escupe en el corazón es una costumbre de hoy, y la prensa local la ha recogido: muchos lo hacen para tener suerte. La explicación que suele darse es que no siempre fue así. Que el gesto nació como desprecio hacia la cárcel y lo que representaba, y que con el tiempo se convirtió en amuleto.
Encaja con todo lo anterior, pero no hemos encontrado ningún documento que diga cuándo empezó la costumbre ni quién escupió primero. Tampoco una fuente fiable que diga de cuándo es el mosaico. Lo prudente es contarlo como lo que es: una tradición viva con un origen que se cree, no que se sabe.
¿Hay que escupir para entender la historia? En absoluto. Basta con mirar al suelo, levantar la vista hacia la esquina de la catedral y colocar mentalmente, en mitad de la calle, un edificio que lo tapaba casi todo.
Hecho o leyenda.
- Hecho: el corazón marca el sitio del Old Tolbooth, una cárcel que ocupaba media calle. Se derribó en 1817 y su puerta acabó en la casa de Walter Scott.
- Hecho: a la cárcel la llamaban Heart of Midlothian, y la novela de Scott de 1818 hizo famoso el nombre.
- Costumbre actual: escupir en el corazón, hoy para tener suerte.
- Origen atribuido: que la costumbre empezara como desprecio a la cárcel. Es la explicación más repetida, pero no está fechada.
- Falso: que Brodie muriera en una horca inventada por él.
- Sin datos fiables: la fecha del mosaico.
Dónde escucharla
Podtour cuenta esta historia en su ruta gratuita, «La Royal Mile, del Castillo a St Giles»: la parada «Heart of Midlothian y el Old Tolbooth» se escucha junto al corazón, y la siguiente, «La horca que Brodie no inventó», cierra la historia del concejal ladrón en esa misma plataforma. Son once historias cuesta abajo desde la explanada del Castillo, todas gratis.
Para saber más
- Rachel Mackie, «Heart of Midlothian: Why do people spit on the iconic spot…?», Edinburgh Evening News, 2022. https://www.edinburghnews.scotsman.com/news/crime/heart-of-midlothian-why-do-people-spit-on-the-iconic-spot-in-edinburgh-what-does-it-have-to-do-with-the-old-tolbooth-3811300
- James Grant, Cassell's Old and New Edinburgh, vol. 1, Cassell, Londres, c. 1881–1883 (capítulo «Memorials of the Heart of Midlothian, or Old Tolbooth»). https://archive.org/details/cassellsoldnewed01gran
- Robert Chambers, Traditions of Edinburgh, edición revisada de 1868 (W. & R. Chambers, 1912). https://www.gutenberg.org/ebooks/61314
- William Roughead (ed.), Trial of Deacon Brodie, William Hodge, Edimburgo, 1906. https://archive.org/details/trialofdeaconbro00rouguoft
- Walter Scott, The Heart of Mid-Lothian, 1818. https://www.gutenberg.org/ebooks/6944
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