¿Por qué hay cisnes en Brujas? La leyenda de Lanchals y lo que dicen los documentos
La respuesta corta: porque llevan siglos en sus aguas. Las cuentas de la ciudad ya anotaban en 1403 y en 1474 la captura de cisnes en los fosos de la muralla. La explicación famosa, según la cual Maximiliano de Austria obligó a la ciudad a mantener cisnes eternamente como castigo por la ejecución de su hombre de confianza, Pieter Lanchals, es una leyenda. La primera versión escrita que conocemos es de 1892, cuatro siglos después de los hechos, y ningún documento de la época impone ese castigo. Lo que sí es historia es la muerte de Lanchals. Y, por lo que parece, también el cisne de su escudo.

La leyenda de los cisnes de Lanchals
La versión que se oye junto a los canales encaja demasiado bien. En 1488, los brujenses alzados contra Maximiliano dieron muerte a Pieter Lanchals, su alguacil mayor. Cuando Maximiliano volvió a tener el poder, impuso a Brujas una penitencia perpetua: sus aguas tendrían cisnes por siempre jamás. ¿Y por qué precisamente cisnes? Por el apellido: en flamenco, Lanchals se parece mucho a lange hals, «cuello largo», y no hay ave más cuellilarga que el cisne.
Algunas versiones añaden hasta una cifra exacta de cisnes. Esa cifra no aparece en ninguna fuente que hayamos podido leer.
¿Quién era Pieter Lanchals?
Un hombre que subió muy alto y cayó en el peor momento. Según el cronista borgoñón Jean Molinet, venía de una casa modesta y había ascendido por su servicio y su astucia hasta ser caballero y maestresala del rey. Ocupó el cargo de schout de Brujas, algo así como el jefe de policía, y fue consejero de Maximiliano, viudo de María de Borgoña. Manejaba grandes sumas de dinero flamenco, y el cronista asegura que sus exigencias le ganaron el odio de la ciudad.
A comienzos de 1488, la ciudad se rebeló y llegó a retener al propio Maximiliano, alojado a la fuerza en el Craenenburg, una tienda de especias del Markt. A Lanchals lo buscaron por todas partes, con la amenaza de ahorcar ante su propia puerta a quien le diera cobijo. Había pasado cinco semanas escondido en la casa de un gorrero cuando intentó escabullirse al anochecer, envuelto en un manto corto. Lo prendieron. Lo torturaron en un cadalso en mitad del Markt, en un banco de tormento que, según Molinet, él mismo había introducido, y el 22 de marzo de 1488 lo decapitaron.
Lo enterraron en la capilla que él mismo tenía en la iglesia de Nuestra Señora, construida antes de 1488. Siglos después, entre 1806 y 1979, ese mismo espacio guardó las tumbas de María de Borgoña y de su padre, Carlos el Temerario.
¿Cuándo nació la leyenda de los cisnes?
Cuatro siglos más tarde. El testimonio escrito más antiguo que hemos localizado está en Bruges-la-Morte (1892), la novela de Georges Rodenbach que convirtió Brujas en un personaje melancólico. En una escena nocturna, el protagonista pasea por los muelles y ve agitarse a los cisnes del canal. Rodenbach los describe como cisnes centenarios, bajados de un blasón, que la ciudad fue condenada a mantener a perpetuidad por haber dado muerte injustamente a un señor que los llevaba en sus armas. Cisnes expiatorios, los llama, y lo presenta como algo que cuenta la leyenda. Un detalle importante: en ningún momento aparece el nombre de Lanchals.
El nombre llegó enseguida. En un soneto inédito fechado en Brujas el 15 de octubre de 1893, el poeta Julius Sabbe ya habla de Lanchals y de Maximiliano preso en el Craenenburg, viendo desde la ventana cómo torturan a su alguacil. Esa escena tampoco tiene base: Molinet no dice que lo viera, y para entonces lo sitúa ya en otra casa.
En 1901, el suplemento de un periódico publicó otra historia de cisnes protagonizada por una tal Maria Moreel. Al año siguiente, la revista brujense Biekorf zanjó la cuestión a su manera: la auténtica tradición popular de los cisnes era la de Lanchals, con sus «cuellos largos» criados en señal de penitencia, y no había otra. Toda una disputa por la pureza de una leyenda que, por lo que sabemos, apenas tenía diez años de vida impresa.
¿Tenía Lanchals un cisne en su escudo?
Por lo que parece, sí, y ahí puede estar la semilla de todo. En 1907, Medard Verkest publicó un largo artículo sobre Lanchals en el que describía sus armas a partir de un nobiliario: un escudo rojo con un río y, sobre él, un cisne de plata nadando. Es lo que en heráldica se llama armas parlantes, porque el dibujo dice el apellido: el ave del cuello largo para el hombre llamado «cuello largo». No hemos visto ese escudo en un documento de su tiempo, así que lo contamos como lo que es, una descripción heráldica citada en 1907.
Si es así, el juego de palabras no lo inventó la leyenda: ya estaba en el blasón del propio Lanchals. Lo que la leyenda añadió fue el castigo.
¿Desde cuándo hay cisnes en Brujas?
Desde mucho antes de 1488. En ese mismo artículo, Verkest citó el inventario del archivo municipal, donde figuran dos asientos de las cuentas de la ciudad: uno de 1403, sobre ocho cisnes capturados en el foso de la muralla, y otro de 1474, un pago a los servidores de la ciudad por atrapar dieciséis cisnes en los fosos. Las dos son anteriores a la muerte de Lanchals. Su conclusión venía a decir que era otra leyenda que se quedaba en leyenda, y que era una lástima perder la poesía.
También se lee a menudo que Brujas compró al conde de Flandes, a principios del siglo XV, el derecho a tener cisnes. Es posible, pero no hemos localizado ese documento, así que no lo damos por hecho. Lo que consta por escrito es que el cisne ya tenía su sitio en las fiestas de la ciudad: en 1749, en el gran desfile por el jubileo de la Santa Sangre, entre los animales gigantes de la comitiva iba un cisne con una muchacha vestida de ninfa sentada encima, cantando.
Hecho o leyenda.
- Hecho: Pieter Lanchals, alguacil mayor de Brujas y consejero de Maximiliano, fue decapitado por los sublevados el 22 de marzo de 1488 y enterrado en su capilla de Nuestra Señora.
- Hecho, según el inventario de los archivos que citó Verkest en 1907: las cuentas de la ciudad mencionan cisnes en los fosos en 1403 y en 1474, antes de esa muerte.
- Probable: el cisne del escudo de Lanchals, descrito en un nobiliario que se citó en 1907.
- Leyenda: que Maximiliano impusiera a Brujas la cría perpetua de cisnes. Primera versión escrita que conocemos: Rodenbach, 1892, sin nombrar a Lanchals; con su nombre, en un soneto fechado en 1893.
- Sin base: que Maximiliano viera desde el Craenenburg lo que le hacían a Lanchals.
- Sin comprobar: el derecho a tener cisnes comprado al conde, y la cifra exacta de cisnes que dan algunas versiones.
Dónde escucharla
Podtour cuenta esta historia en la ruta «El Beguinaje y el lago del Amor», en la parada «Los cisnes de Lanchals», junto al costado sur de la iglesia de Nuestra Señora, donde está la capilla de Lanchals. Su captura y su muerte se cuentan en el Markt, en la parada «El banco del verdugo» de la ruta «Brujas se rebela». Y el Minnewater, al final de la ruta del Beguinaje, tiene su propia leyenda con autor y fecha: la de Minna y el lago del amor. Si estás preparando el viaje, en la guía de Brujas tienes lo práctico.
Para saber más
- Georges Rodenbach, Bruges-la-Morte, París, Flammarion, 1892. https://www.gutenberg.org/ebooks/14911
- «De Zwaan», Biekorf 13 (1902), pp. 9-12. https://www.dbnl.org/tekst/_bie001190201_01/_bie001190201_01_0002.php
- Medard Verkest, «De vogels van Pieter Lanchals», De Vlaamsche Gids 3 (1907), pp. 491-523. https://www.dbnl.org/tekst/_vla001190701_01/_vla001190701_01_0031.php
- Jean Molinet, Chroniques, t. III, ed. J.-A. Buchon, París, Verdière, 1828. https://archive.org/details/chroniquesdejea04buchgoog
- Inventaris Onroerend Erfgoed, «Parochiekerk Onze-Lieve-Vrouw» (ID 82359). https://inventaris.onroerenderfgoed.be/erfgoedobjecten/82359
Pasea con Podtour
Dónde escuchar esta historia

El Beguinaje y el lago del Amor
Ver 1 parada mencionada
Otras rutas mencionadas (1)
