El café vienés y la leyenda de los sacos turcos de 1683
La leyenda dice que, tras el asedio otomano de 1683, un héroe de la defensa, Kolschitzky, abrió el primer café de Viena con los sacos de café de los turcos. Los historiadores la dan por refutada. El primer privilegio para servir café en Viena lo recibió en 1685 un comerciante armenio, Johannes Deodat, en una casa que hoy forma parte del número 14 de la Rotenturmstraße. Kolschitzky existió y se jugó la vida en el asedio. El café se lo regaló un libro escrito cien años después.

¿Qué cuenta la leyenda de los sacos turcos?
La versión conocida va así. En 1683, el ejército otomano asedia Viena. Un hombre valiente cruza las líneas enemigas con mensajes. Cuando pasa el peligro, ese mismo hombre, Georg Franz Kolschitzky, se queda con los sacos de café de los turcos, abre el primer café de la ciudad y lo llama «A la botella azul» (Zur blauen Flasche).
Tiene todo lo que pide una buena leyenda: guerra, héroe, botín y un final feliz con taza. El problema es que no pasó así.
¿Quién era Kolschitzky de verdad?
Existió, y su papel en el asedio fue real. Era comerciante, hablaba turco y valaco y había trabajado como intérprete: de joven sirvió a un enviado del emperador en Constantinopla. Durante el asedio de 1683 hizo de correo: entre el 13 y el 17 de agosto atravesó el cerco para reunirse con el duque Carlos de Lorena; luego regresó. Eso lo hizo famoso. Hubo otros correos, pero ninguno alcanzó su fama.
Lo que obtuvo después fue un empleo, no un café. En 1684 la corte le dio un puesto de correo para los asuntos turcos, con un sueldo fijo, y más tarde una vivienda oficial en la parte trasera de una casa de la Domgasse, a dos pasos de la catedral. Allí murió en 1694, y tuvo un entierro de pobre en el antiguo cementerio de San Esteban.
En 1983, en el tricentenario del asedio, una asociación de pasteleros de Varsovia descubrió una placa en el número 8 de la Domgasse. Lo recuerda como correo de la corte y explorador. En polaco, su apellido se escribe Kulczycki.
¿Quién abrió el primer café de Viena?
Un armenio. Johannes Deodat, también llamado Diodato, había nacido hacia 1640 en Estambul y comerciaba en Viena con mercancías turcas. El 17 de enero de 1685 recibió el privilegio de preparar durante veinte años la bebida turca: café, té y sorbete. Su casa estaba en el antiguo Haarmarkt, que hoy es parte del número 14 de la Rotenturmstraße. Allí estuvo el primer café de Viena.
Tampoco empezó de cero. La cámara imperial pagaba café desde 1645 para los enviados turcos, por cortesía diplomática con los otomanos. Es decir, el café ya circulaba por la corte casi cuarenta años antes del asedio. Hubo además otros cafés tempranos, como el de Isaac de Luca. Y Deodat llegó a ser patriarca de los armenios de Viena.
Su historia tiene sus ironías. En 1681 había pedido, sin éxito, un puesto de correo de la corte para Oriente, algo muy parecido al que tres años después recibió Kolschitzky. Y su privilegio le trajo pleitos. Cuando obtuvo la ciudadanía no quiso renunciar a él y lo defendió hasta ganar un recurso ante el emperador en 1710. Eso le impidió entrar en el gremio. Resultado: el hombre del primer café de Viena nunca formó parte del gremio de los cafeteros.
¿De dónde sale la leyenda de Kolschitzky?
De un libro, y quizá de una taza. Según la enciclopedia histórica del Ayuntamiento de Viena, el primero en difundirla fue un sacerdote escolapio, Gottfried Uhlich, en una historia del segundo asedio turco de Viena publicada en 1783, cien años después de los hechos. Uhlich escribe que, como premio a su valor, a Kolschitzky le dieron permiso para abrir el primer café de Viena, y que lo abrió «no lejos de San Esteban». Más tarde se dijo que había estado en una callejuela junto a la actual Stock-im-Eisen-Platz, en la casa que luego se llamó «A la botella azul».
¿Y la taza? Un estudio de la Academia Austriaca de Ciencias señala una hoja impresa en 1683 que contaba la hazaña de Kolschitzky, al parecer escrita por él mismo. En ella relata que, al cruzar el campamento, un agá turco lo llamó a su tienda y le ofreció el «Türkischen Chavve-Trunck», la bebida turca del café. Quizá, apuntan los autores, la leyenda nació de esa taza.
¿Y los sacos? En Uhlich no aparecen. La versión del botín, con Kolschitzky pidiendo como recompensa granos de café del campamento enemigo, aparece, según el mismo estudio, en un folleto de 1885, el año de la estatua. Es la más antigua que hemos encontrado, lo que no quiere decir que no las haya anteriores.
Hubo más confusiones, como atribuirle un café por la simple mención de un «Café Gewölb» en un registro de casas de 1701: una interpretación libre, según la enciclopedia municipal. Y el historiador Karl Teply acabó refutando la leyenda entera.
Un matiz, para ser justos: una enciclopedia regional austriaca cuenta a Kolschitzky entre los primeros que tuvieron licencia de café. Aunque así fuera, el primer privilegio documentado no es suyo, y los sacos turcos siguen sin respaldo.
¿Por qué tiene una estatua?
Porque los cafeteros vieneses hicieron suya la leyenda. El escudo de su gremio llevó el retrato de Kolschitzky, con una cafetera y unas tazas. Y un cafetero, Franz Zwirina, pagó la estatua que se descubrió el 12 de septiembre de 1885 en la Favoritenstraße, en el distrito IV. A los pies de Kolschitzky, rodeado de trofeos turcos, hay un saco de café.
Así que Viena acabó teniendo la estatua de un hombre por algo que, según los historiadores, no hizo. Y lo que sí hizo, cruzar un cerco con mensajes, era bastante más arriesgado que abrir un café.
Lo que sí dejaron los turcos: cañones
Del asedio sí quedó un botín documentado, y no era café. Con el bronce de 180 cañones otomanos capturados en 1683 se fundió en 1711 la antigua Pummerin, la gran campana de la catedral de San Esteban. Sonó por primera vez a comienzos de 1712.
Y después, el café vienés
Lo que empezó con el privilegio de Deodat acabó siendo una institución. En 1844, Heinrich Griensteidl, un boticario que nunca tuvo botica propia, fundó un café que en 1847 se trasladó a la esquina de la Herrengasse, con periódicos en todas las lenguas. Los escritores lo frecuentaban tanto que se ganó el apodo de «Café Größenwahn», el café de la megalomanía.
Cuando cerró, en 1897, porque iban a derribar el edificio, la mayoría de aquellos escritores se mudó al Café Central: prensa en veintidós lenguas, salas de ajedrez y, años después, un cliente ruso aficionado al tablero, León Trotski. El escritor Alfred Polgar lo llamó eine Weltanschauung, una manera de ver el mundo. Ni rastro de sacos turcos.
Hecho o leyenda.
- Hecho: Kolschitzky, comerciante e intérprete, fue correo durante el asedio de 1683; en 1684 obtuvo un puesto de correo de la corte para los asuntos turcos y murió pobre en 1694. El primer privilegio para servir café en Viena fue para el armenio Johannes Deodat, el 17 de enero de 1685, en su casa de la actual Rotenturmstraße 14. La corte ya pagaba café para los enviados turcos desde 1645.
- Leyenda: que Kolschitzky abriera el primer café de Viena con los sacos de café de los turcos y lo llamara «A la botella azul». El café como premio aparece por primera vez en un libro de 1783; los granos de café como botín, en un folleto de 1885, la versión más antigua que hemos encontrado. El historiador Karl Teply refutó la leyenda.
- Posible origen: la taza de café que, según su propio relato de 1683, le ofreció un agá turco durante su misión.
- Discutido: una enciclopedia austriaca lo cuenta entre los primeros con licencia de café. Aun así, el primer privilegio documentado no es suyo.
Dónde escucharla
Podtour cuenta esta historia en la ruta «Leyendas de la Viena antigua», doce paradas que van del reloj Anker al tronco de los clavos. En la cuarta, «El primer café de Viena: Rotenturmstraße 14», conoces a Deodat ante su antigua casa. Más adelante, «Kolschitzky: espía de verdad, inventor de leyenda» te lleva a la Domgasse, donde vivió y murió. Y la última, «El tronco de los clavos», se escucha junto al lugar donde la leyenda puso el café.
La ruta gratuita de Viena, «De la catedral al palacio imperial», cuenta la campana de los cañones en «La campana de los 180 cañones, desde la plaza norte» y el café de los escritores en «El café de la megalomanía: Michaelerplatz 2». El Café Central cierra la ruta «De la Judenplatz al Café Central», en la parada «Café Central: veintidós lenguas y el señor Trotski». Y si estás preparando el viaje, en la guía de Viena tienes lo práctico.
Para saber más
- Stadt Wien, Wien Geschichte Wiki, «Kaffeehaus» (en alemán): https://www.geschichtewiki.wien.gv.at/Kaffeehaus
- Stadt Wien, Wien Geschichte Wiki, «Johannes Deodat» (en alemán): https://www.geschichtewiki.wien.gv.at/Johannes_Deodat
- Stadt Wien, Wien Geschichte Wiki, «Georg Franz Koltschitzky» (en alemán): https://www.geschichtewiki.wien.gv.at/Georg_Franz_Koltschitzky
- Österreichische Akademie der Wissenschaften, Türkengedächtnis (J. Feichtinger, J. Heiss, M. Bogensberger), «Wien 4, Favoritenstraße/Kolschitzkygasse, Kolschitzky-Denkmal» (en alemán): https://www.oeaw.ac.at/tuerkengedaechtnis/denkmaeler/ort/favoritenstrasse-kolschitzkygasse-kolschitzky-denkmal
- Stadt Wien, Wien Geschichte Wiki, «Café Griensteidl» (en alemán): https://www.geschichtewiki.wien.gv.at/Caf%C3%A9_Griensteidl
- Stadt Wien, Wien Geschichte Wiki, «Café Central» (en alemán): https://www.geschichtewiki.wien.gv.at/Caf%C3%A9_Central
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