La leyenda de Susona y la calavera de Santa Cruz
La respuesta corta: la leyenda cuenta que en 1481 una joven sevillana, Susona, denunció a su padre, Diego de Susán, por conspirar contra la Inquisición, y que años después pidió que su calavera se colgara en la pared de su casa. Lo documentado es que Susán murió en la hoguera ese año. La conjura y la hija aparecen por primera vez, que sepamos, en un texto copiado en el siglo XVII, escrito por el bando contrario, y ese texto no la llama judía, sino cristiana.

Aviso: esta historia habla de la Inquisición y de personas quemadas en la hoguera.
¿Qué cuenta la leyenda de Susona?
La versión que circula hoy es más o menos esta. Susona era una joven judía enamorada de un caballero cristiano y, por ese amor, delató los planes de su padre contra la Inquisición; a él lo condenaron a muerte. Hasta ahí lo cuenta la web de turismo de la ciudad. Las versiones más completas que se repiten añaden el final: ella, arrepentida, se bautizó, se retiró del mundo y pidió que, al morir, colgaran su cabeza en su casa.
En la calle Susona, en el barrio de Santa Cruz, dos azulejos a la altura del número 10 recuerdan la leyenda, según esa misma web. Y popularmente la calle se conocía como calle de la Muerte.
Tiene de todo: amor, traición, culpa y castigo. Pero tiene debajo un hecho real y un papel antiguo que cuenta otra cosa. Conviene separarlos pieza a pieza.
¿Qué pasó en Sevilla en 1481?
Hay que empezar noventa años antes. En el verano de 1391, la judería de Sevilla fue asaltada: hubo muertes, saqueo y bautismos forzados o fingidos, y la mayor parte del barrio quedó vacía. A los judíos que pasaron al cristianismo, y a sus familias, se les llamaba conversos. En 1481, algunos conversos de Sevilla eran ricos y tenían cargos en la ciudad.
A comienzos de 1481 llegaron los primeros inquisidores. Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios y cronista de aquellos años, cuenta que prendieron a muchos «de los más honrados y de los más ricos». Muchos otros huyeron a tierras de señores, a Portugal o a «tierra de moros», en palabras del cronista, y se pusieron guardas en las puertas de la ciudad. La primera quema, en Tablada, fue de seis personas. Pocos días después quemaron a tres de los principales. Uno de ellos era Diego de Susán.
Ese mismo año, el tribunal se instaló en el castillo de Triana, al otro lado del río.
¿Quién era Diego de Susán?
Lo que sabemos de él viene, sobre todo, de Bernáldez, que vivió aquellos años. De Susán dice tres cosas: que su fortuna se calculaba en «diez cuentos» (un cuento era un millón), que era «gran rabí» y que, «según pareció», murió como cristiano.
Fíjate en lo que no dice. Ni una palabra de una conjura. Ni una palabra de una hija. El cronista cuenta la muerte de un hombre muy rico, y deja una contradicción sin resolver: lo llama rabino y, a la vez, dice que murió cristiano.
¿Hubo de verdad una conjura?
La conjura aparece en otro texto, una «Relación de la junta y conjuración» que se conserva en una copia del siglo XVII en la Biblioteca Colombina y que Fidel Fita publicó en 1889. Fita la hacía derivar de los apuntes de Cristóbal Núñez, capellán de los Reyes Católicos. Está escrita desde el lado de los inquisidores y es hostil a los conversos.
Según la relación, varios conversos poderosos se reunieron para hacer frente a los inquisidores. Había entre ellos quien tenía las aduanas y quien era veinticuatro y jurado, cargos del gobierno de la ciudad. Hablaron de armas, de gente, de dinero y de levantar al pueblo. Entre ellos estaba «Susán, padre de la Susana á quien llamaron la fermosa fembra». Y un anciano llamado Foronda preguntó: «los coraçones ¿dónde están? Dadme coraçones».
¿Pasó así? No lo sabemos. No hemos localizado los procesos contra estos hombres, así que la única fuente de la trama es un relato escrito por el bando que los condenó. La misma relación añade que Susán, que «presumía de gracioso», soltó una gracia camino de la hoguera. La frase, tal como se ha conservado, hoy no se entiende.
¿Quién era Susona según el texto más antiguo?
Aquí llega la sorpresa. La relación dice que «este Susán tubo una hija christiana, muy gentil dama». Cristiana, no judía. Cuenta que acusó a su padre «siendo amiga de D…», es decir, siendo la amante de un hombre cuyo nombre los dos manuscritos conservados dejan en blanco.
Lo que viene después no se parece en nada a una historia de amor. La hizo monja el obispo Reginaldo Romero, que no fue obispo hasta 1488: según calcula Fita, al menos siete años después de la hoguera. Ella salió del convento, tuvo hijos y, dice el texto, «vino á tanta miseria que fué amiga de un especiero».
Y al final, el testamento. Dejó dicho que pusieran su calavera en la casa «donde havía vivido mal, para exemplo y castigo de sus pecados». Un visitador cumplió la cláusula y la mandó poner en la pared, frente a la calle del Agua, en una calle que llamaban del Ataúd «porqués hecha á esse talle»: porque tenía forma de ataúd.
¿Por qué la llamaban calle de la Muerte?
No lo sabemos con seguridad. En una copia del siglo XVIII de la misma relación, alguien añadió que la «calle de la muerte» debió de tomar el nombre de este caso. «Debió de»: el propio copista lo daba como suposición.
¿Y es la calle Susona la antigua calle del Ataúd? Es lo que dice la tradición, y lo que recoge hoy su nombre.
Dos Susonas muy distintas
Pon las dos versiones una al lado de la otra. En la moderna, Susona es judía, delata por amor, se bautiza arrepentida y pide que cuelguen su cabeza. En la más antigua que hemos localizado es cristiana desde el principio, su amante no tiene nombre, acaba en la «miseria» y la calavera es el castigo de una vida que el narrador desaprueba. No hay conversión romántica ni redención.
En algo, eso sí, coinciden: las dos hacen de la hija una lección moral. Y mientras tanto, el hombre que sí está documentado, un rico de Sevilla quemado en 1481, ha quedado en segundo plano en la calle que recuerda a su hija.
Hecho o leyenda.
- Hecho: a comienzos de 1481 llegaron los primeros inquisidores a Sevilla; tras una primera quema de seis personas, quemaron a Diego de Susán, uno de los tres principales, con una fortuna de «diez cuentos». Lo cuenta Bernáldez, que vivió aquellos años, y no habla de conjura ni de hija.
- Relato de parte, sin confirmar: la conjura de los conversos. Sólo la cuenta una relación hostil, conservada en una copia del siglo XVII; no hemos localizado los procesos.
- Leyenda: la hija que denuncia a su padre y la calavera puesta por su testamento. Su primera aparición localizada es esa misma relación, que la llama cristiana.
- Conjetura: que la calle se llamara «de la Muerte» por la calavera. La propone un copista del siglo XVIII con un «debió de».
- Reelaboración moderna: la Susona judía, enamorada y arrepentida.
- Tradición: que la actual calle Susona sea la antigua calle del Ataúd.
Dónde escucharla
Las dos mitades de esta historia se escuchan en la calle Susona, dentro de la ruta «Santa Cruz, la judería de Sevilla»: primero el padre, en la parada «Diego de Susán», y unos pasos más allá la hija, en «La calavera de la hija». La ruta empieza con «El verano de 1391» y avisa antes de los pasajes de violencia. El tribunal del castillo de Triana tiene su propia parada, «1481: el tribunal en el castillo», en la ruta «Triana: castillo, alfareros y río».
Si estás preparando el viaje, en la guía de Sevilla tienes lo práctico.
Para saber más
- Fidel Fita, La España hebrea. Datos históricos, tomo I (Madrid, 1889), con el texto de la «Relación de la junta y conjuración…», pp. 184–190. Internet Archive. https://archive.org/details/laespaahebread00fita
- Andrés Bernáldez, Historia de los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, cap. XLIV (según la edición de Sevilla de 1870; edición digital de Javier Martínez Romeo). Internet Archive. https://archive.org/details/25-bernaldez
- Diego Ortiz de Zúñiga, Anales eclesiásticos y seculares… (Madrid, 1677), año 1481. Internet Archive. https://archive.org/details/A039308143
- Diego Ortiz de Zúñiga, Anales…, tomo II (Madrid, 1795), año 1391. Internet Archive. https://archive.org/details/bub_gb_AFVOJ5vbaaIC
- Visita Sevilla (Consorcio de Turismo, Ayuntamiento de Sevilla), «Adéntrate en los callejones de Sevilla». https://visitasevilla.es/en/adentrate-en-los-callejones-de-sevilla/
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Dónde escuchar esta historia

Santa Cruz, la judería de Sevilla
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