El Botafumeiro: ¿para qué servía de verdad?
La respuesta corta: el Botafumeiro es un incensario, y la Catedral de Santiago explica que se usa por razones litúrgicas, igual que el incensario que un sacerdote emplea en el altar. Vuela en las grandes solemnidades, durante la procesión de entrada o al final de la misa. ¿Y lo de que servía para tapar el olor de los peregrinos? Es la explicación que seguramente has oído, pero no aparece en ninguno de los documentos antiguos que hemos leído sobre su historia, ni en lo que dice la Catedral. No podemos descartarla del todo. Tampoco hay nada que la sostenga.

¿Qué es el Botafumeiro?
Un incensario enorme. El propio nombre, según la Catedral, quiere decir incensario en gallego. Cuelga de un sistema de poleas en la cúpula principal, a unos veinte metros de altura, y se balancea a lo ancho del crucero, el brazo de la iglesia que une la puerta norte con la sur. Lo mueven ocho hombres, los tiraboleiros, a fuerza de cuerda. La propia Catedral lo cuenta entre sus símbolos más famosos y populares.
¿Para qué sirve el Botafumeiro, según la Catedral?
La Catedral lo explica sin rodeos: es un objeto litúrgico. Hace lo mismo que cualquier incensario en una misa, sólo que a lo grande. Y le da un sentido simbólico. El humo del incienso, que sube hasta lo alto de las naves, representa las oraciones de los peregrinos subiendo hasta Dios. Y el aroma que perfuma toda la basílica es una imagen de cómo los cristianos, con su manera de vivir, deberían llenar del buen olor de Cristo la sociedad en la que viven.
Fíjate en el detalle. La explicación oficial sí habla de olor. Pero del buen olor como símbolo, no del mal olor de nadie.
¿Y lo del olor de los peregrinos?
Es la explicación popular: que el gran incensario servía para tapar el olor de los peregrinos recién llegados. Suena razonable. El problema es que no la hemos encontrado en ninguno de los papeles que cuentan su historia. Repasa lo que dicen las fuentes:
- La primera noticia, una nota medieval, lo describe en las procesiones, cargado de brasas y de incienso.
- El relato de 1501 lo sitúa en una misa solemne, con la iglesia abarrotada.
- El acta de 1602, cuando el cabildo pudo deshacerse de él, explica por qué no lo hizo: para no perder una antigualla.
- La Catedral, hoy, habla de liturgia y de símbolo.
En ninguno aparece el olor de los peregrinos. Eso no demuestra que a nadie se le ocurriera en todos estos siglos. Pero sí que no es la razón que dan quienes lo usaban. De dónde sale esa explicación, y desde cuándo se cuenta, no lo sabemos.
¿Desde cuándo existe el Botafumeiro?
La primera referencia es una nota que una mano posterior escribió en el margen del Códice Calixtino, el gran manuscrito medieval de la Catedral. Describe un gran incensario de plata, suspendido en lo alto del templo, que corría «por ruedas» desde la portada septentrional hasta la meridional, cargado de brasas y de incienso. La Catedral cuenta que allí se le llama Turibulum Magnum, el gran incensario.
¿De cuándo es la nota? No consta con exactitud. Un canónigo historiador de la Catedral dedujo de ella que el gran incensario empezó a usarse hacia el siglo XIV. Así que el vuelo tiene, como poco, unos cuantos siglos encima.
¿Se ha caído alguna vez el Botafumeiro?
Sí, y con público de lujo. Fue en 1501, año de jubileo. La infanta Catalina, hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, pasaba por Santiago camino de Inglaterra, donde iba a casarse con el príncipe Arturo, y se quedó hasta la fiesta del Apóstol. Un documento antiguo cuenta que la Catedral estaba abarrotada: costaba creer que cupiera nadie más.
En plena ceremonia, el incensario iba y venía entre las dos puertas del crucero, colgado de gruesas cadenas de hierro. El texto lo compara con una gran caldera. Y las cadenas se rompieron. Salió despedido, dice el documento, «como si tiraran una bombarda», escapó por una de las puertas sin soltar ni una brasa y allí se rompió en pedazos. No hirió a nadie.
¿Qué puerta? El documento no lo dice. Por ahí circula la versión de que se estrelló contra la de Platerías, y también la de que todo pasó en 1499. Ninguna de las dos cosas está en el relato.
¿Por qué no lo quitaron?
Un siglo después, el cabildo tuvo la excusa perfecta para deshacerse de él. El 21 de mayo de 1602 acordó desmontar el armazón de vigas que atravesaba la cúpula, del que colgaba la polea, porque le restaba luz al coro. Ahí podría haber acabado todo. Pero el acta añade que, «porque no se quitase esta antigualla del incensario», se hiciera una estructura de hierro con cuatro brazos para seguir colgándolo. Se encargó a las herrerías de Vizcaya, porque salía más barato, y para que tuvieran modelo se hizo una maqueta de madera, que se montó en el claustro a la vista de todos.
Fíjate en la razón que da el acta. No habla de olores ni de limpieza. Habla de no perder una antigualla, algo viejo y de otro tiempo. Precisamente por eso lo conservaron.
¿De qué está hecho y cuánto pesa?
El de uso habitual es de latón. Lo hizo José Losada en 1851, porque el anterior lo robaron durante la ocupación francesa. Existe además una réplica de plata, de 1971.
Así que lo de que el Botafumeiro «es de plata» es media verdad. La nota medieval sí hablaba de un incensario de plata; el de diario, hoy, es de latón.
¿Y el peso? Según la Catedral, 53 kilos, con metro y medio de alto. En otras páginas verás cifras de entre 62 y 100 kilos; nos quedamos con las de la Catedral. Con la velocidad pasa algo parecido: la Catedral sólo dice que puede alcanzar gran velocidad, y no da cifras.
Hecho o leyenda.
- Hecho: el Botafumeiro es un incensario litúrgico. Su primera noticia es una nota en el margen del Códice Calixtino, que un historiador relacionó con el siglo XIV. En 1501, con la infanta Catalina en Santiago, se rompieron sus cadenas y salió por una puerta sin herir a nadie. En 1602, el cabildo lo mantuvo para no perder «esta antigualla». El de uso habitual es de latón, de 1851, y hay una réplica de plata de 1971.
- Lo que explica la Catedral: su sentido religioso, con el humo como imagen de la oración que sube.
- Sin respaldo en lo que hemos leído: que sirviera para tapar el olor de los peregrinos. Ningún documento antiguo de su historia lo menciona.
- Errores que circulan: que el accidente fuera en 1499 o contra la puerta de Platerías, que el de hoy sea de plata, pesos de hasta 100 kilos y velocidades sin fuente.
Dónde escucharla
Podtour cuenta la historia del Botafumeiro en la ruta «El Camino al llegar a Compostela», en la parada «El incensario que salió volando», ante la fachada de la Azabachería, la puerta norte de la Catedral: uno de los dos extremos del crucero entre los que vuela. Se escucha desde la plaza, sin necesidad de entrar.
La ruta gratuita de Santiago, «La Catedral de Santiago y sus plazas», rodea el templo por fuera en doce paradas. Y si estás preparando el viaje, en la guía de Santiago de Compostela tienes lo práctico.
Para saber más
- Catedral de Santiago, «Masses, Confessions, Botafumeiro», página oficial de liturgia (en inglés): https://catedraldesantiago.es/en/liturgy/
- Antonio López Ferreiro, Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, t. VI (Santiago, 1903), pp. 292–293, sobre la nota del Códice Calixtino: https://archive.org/details/historiadelasanta06lpez
- Antonio López Ferreiro, ídem, t. VII (Santiago, 1904), pp. 410–411, n. 3, con el relato del accidente de 1501: https://archive.org/details/historiadelasanta07lpez
- Antonio López Ferreiro, ídem, t. VIII (Santiago, 1905), apéndice LVI, pp. 218–220, con el acta de 1602: https://archive.org/details/historiadelasanta08lpez
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Dónde escuchar esta historia

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