¿Por qué el Panteón tiene un agujero en la cúpula?

Respuesta corta: para que entre la luz. Ese agujero redondo en la cima de la cúpula, el óculo, es la única ventana del Panteón, y todo el interior se ilumina con lo que cae por ahí. Ningún texto romano que nos haya llegado explica si quien lo diseñó buscaba algo más. Se repiten otras razones, como quitarle peso a la cúpula, y merece la pena separar lo que está documentado de lo que simplemente suena bien.

El óculo del Panteón de Roma visto desde el interior, con la cúpula de casetones alrededor y el cielo en el centro

Desde la plaza no lo ves. Por fuera, el Panteón es un pórtico de columnas pegado a un gran tambor de ladrillo bastante sobrio. La sorpresa está dentro: miras hacia arriba y la cúpula, en vez de cerrarse, se abre al cielo.

¿Para qué sirve el agujero del Panteón?

Para iluminar. El gran diccionario de topografía de la Roma antigua, el de Platner y Ashby, lo describe como una abertura circular, rodeada por una cornisa de bronce, por la que entra la luz. La Enciclopedia Británica es todavía más clara: el enorme espacio redondo se ilumina sólo con la luz que entra por ese «ojo». Por eso se llama óculo, que en latín quiere decir eso, ojo.

El agujero mide casi nueve metros de ancho. Y aquí viene el dato que más gusta a los aficionados a la geometría: desde el suelo hasta el óculo hay 43,20 metros, exactamente lo mismo que el ancho de la sala.

Haz la cuenta con nosotros. La cúpula es media esfera y se apoya sobre un cilindro tan alto como ella. Si esa esfera se completara por abajo, una bola gigante cabría justa dentro del edificio, rozando el suelo. Es un cálculo nuestro a partir de esas medidas, pero ayuda a entender por qué el interior da esa sensación de orden perfecto.

¿Cómo se sostiene una cúpula con un agujero?

Con mucho oficio, y en parte todavía no sabemos cómo. Según la Británica, ninguna cúpula del mundo la superó en tamaño hasta la época moderna, y el método exacto con el que se levantó nunca se ha llegado a determinar del todo. Lo que sí está claro es que sus constructores pensaron mucho en el peso.

Los muros del tambor tienen más de seis metros de grosor, pero no son macizos. Por dentro llevan nichos, huecos y arcos escondidos que reparten la carga. Y el hormigón no es igual de abajo arriba. En los cimientos y en la parte baja de los muros lleva basalto, una piedra pesada. Según se sube, ladrillo y toba, una piedra volcánica. Y hacia el centro de la bóveda, piedra pómez, la más ligera de todas. Cuanto más arriba, más ligero.

¿Y el agujero? Te dirán a menudo que también se dejó para quitar peso a la parte más delicada de la cúpula, justo en el centro. Tiene lógica, y quizá sea verdad. Pero ninguna de las obras de referencia que hemos consultado lo da como la razón del óculo, y no conocemos ningún texto antiguo que lo diga. Lo que está documentado es la luz.

¿Quién construyó el Panteón?

En el friso del pórtico se lee, en letras grandes, que lo hizo Marco Agripa, cónsul por tercera vez. Agripa, la mano derecha del emperador Augusto, levantó aquí un primer templo. Aquel edificio ardió en el año 80, se restauró y, años después, un rayo lo incendió de nuevo.

El que ves es otro. Lo levantó de nuevo el emperador Adriano en el siglo II, desde los cimientos. La prueba está en los ladrillos: en el tambor han aparecido numerosos sellos de fábrica de su reinado. Adriano no firmó la obra, y seguramente fue él quien hizo poner el nombre de Agripa: según una biografía antigua, todo lo que restauraba lo dedicaba en nombre de su constructor original. Y para rematar, las letras de bronce que lees hoy en el friso son una reposición moderna.

Adriano, por cierto, no se limitó a construirlo. Según el historiador Dión Casio, llegó a presidir audiencias en el Panteón. Imagínate al emperador despachando asuntos bajo ese ojo abierto.

¿Por qué se llama Panteón?

Nadie lo sabe con seguridad. El nombre puede aludir a los muchos dioses que se honraban en él o significar algo así como «muy sagrado». Dión, que escribía en el siglo III, apuntó dos posibilidades: que el templo tuviera imágenes de muchos dioses o, como él prefería pensar, que su bóveda se parece al cielo.

El diccionario de Platner y Ashby no le da ninguna probabilidad a esa segunda explicación como origen del nombre. Como impresión de un visitante, en cambio, cuesta llevarle la contraria: una cúpula redonda como el cielo, con un ojo abierto en el centro. Esto último es opinión nuestra.

Siglos después, el edificio seguía impresionando. En el siglo IV, el historiador Amiano Marcelino lo contaba entre las maravillas de Roma y lo comparaba con un barrio redondo cubierto por una bóveda de hermosa altura.

¿Llueve dentro del Panteón?

Sí. El óculo es un hueco abierto al cielo, sin cristal ni tapa, así que cuando llueve el agua entra. Sobre lo que pasa después circulan muchas explicaciones: que el aire que sube desde dentro deshace las gotas y casi no moja, que el suelo está inclinado para que el agua escape, y hasta el número exacto de agujeritos que la recogen. No hemos encontrado una fuente fiable que lo explique con detalle, así que preferimos no darte cifras.

Lo que sí ha cambiado es el tejado. La cúpula estuvo cubierta por fuera de tejas de bronce hasta que, en el siglo VII, un emperador bizantino mandó retirarlas. Más tarde un papa la cubrió de plomo. Y por dentro, el techo de casetones estuvo dorado en origen.

Que haya llegado tan entero hasta hoy tiene mucho que ver con otra fecha: en el año 609, el papa Bonifacio IV lo consagró como iglesia. Que eso lo salvara es lo que suele decirse. Tiene sentido, pero es una interpretación.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: el óculo es la abertura por la que entra la luz, y el interior se ilumina sólo por ahí.
  • Hecho: del suelo al óculo hay 43,20 metros, lo mismo que el ancho de la sala. Lo de la esfera que cabría dentro es un cálculo nuestro a partir de esas medidas.
  • Hecho: el hormigón de la cúpula es más ligero cuanto más arriba, con piedra pómez hacia el centro de la bóveda.
  • Explicación muy repetida, sin respaldo en las obras de referencia que hemos leído: que el agujero se dejara para quitar peso a la cúpula.
  • Sin comprobar: que la lluvia casi no entre gracias al aire que sube, y el número de desagües del suelo.
  • Opinión antigua: Dión Casio creía que el nombre venía del parecido de la bóveda con el cielo; el diccionario de Platner y Ashby lo descarta como origen del nombre.
  • Hecho: el edificio actual es obra de Adriano, aunque el friso diga Agripa.

Dónde escucharla

El Panteón tiene tres paradas seguidas en «Panteón, Minerva y Piazza Colonna», la ruta gratuita de Podtour en Roma. «El Panteón desde la fuente: la inscripción de Agripa» cuenta lo del nombre prestado; «El Panteón desde el pórtico: el bronce y la frase de Pasquino», cómo sobrevivió el edificio; y «El Panteón desde Via della Minerva: Rafael» te habla del óculo y de esa medida exacta, junto a la historia del pintor que quiso que lo enterraran debajo.

Las tres se escuchan desde la plaza; el óculo te lo encuentras si decides entrar. La ruta completa son once historias en algo más de un kilómetro, de la columna de Marco Aurelio a la espiral de Borromini.

Si estás preparando el viaje, en la guía de Roma tienes lo práctico.

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