Pasquino, la estatua que se burlaba de los papas
A dos pasos de Piazza Navona, en la esquina de un palacio, hay un torso de mármol sin brazos y con la cara casi borrada. No parece gran cosa. Pero durante siglos fue la boca más deslenguada de Roma: de noche alguien le pegaba unos versos sin firma y por la mañana toda la ciudad leía lo que nadie habría dicho con su nombre.

Un héroe antiguo hecho trizas
Ese torso es el resto de un grupo escultórico antiguo, copia de un original helenístico. Lo más probable es que representara a Menelao cargando con el cadáver de Patroclo. La Loggia dei Lanzi de Florencia conserva otra copia, en mucho mejor estado. La de Roma está, por decirlo con cariño, hecha polvo.
En 1501, el cardenal Oliviero Carafa lo hizo subir a un pedestal en la esquina del actual Palazzo Braschi. Y no era sólo un trasto viejo: Bernini lo incluía en su lista de esculturas antiguas preferidas. De hecho, era la única sorpresa de esa lista frente a los gustos de la tradición. Al gran escultor del Barroco no le importaba que le faltara la cara.
De la fiesta culta a la burla
Carafa convirtió en fiesta anual una costumbre curiosa. Cada 25 de abril, día de San Marcos, se disfrazaba la estatua de divinidad o de personaje antiguo y se le colgaban epigramas en latín. Se conservan folletos impresos con esos poemas de 1509 a 1525. La enciclopedia Treccani los describe como ejercicios pedantes y aduladores. Ningún papa perdía el sueño.
Pero los papeles cambiaron de tono. Con el papa León X, y sobre todo durante el cónclave que eligió a su sucesor, Adriano VI, Pasquino pasó a ser la voz de la sátira política. Los versos aparecían de madrugada y se leían a primera hora. A veces hablaba el propio Pasquino, en primera persona. Primero en latín y después en italiano, para que lo entendiera cualquiera.
La gracia estaba en el anonimato. ¿Quién lo había escrito? Nadie: lo decía Pasquino. Y ve tú a pedirle explicaciones a un bloque de mármol.
Aquellas burlas acabaron incluso en libros. En 1544, el humanista Celio Secondo Curione reunió en dos tomos impresos, los Pasquillorum tomi duo, una colección de sátiras anticatólicas. Lo que había empezado como un juego de eruditos ya era otra cosa.
Lo que no hicieron los bárbaros
La pasquinada más famosa apunta al Panteón. El papa Urbano VIII, de la familia Barberini, mandó retirar las vigas de bronce del techo del pórtico. Y Roma contestó con un juego de palabras en latín: Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini. «Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini».
No sabemos quién la escribió. Y si alguien te cuenta con mucha seguridad adónde fue a parar aquel bronce, desconfía un poco: las fuentes que hemos leído no lo dicen.
El congreso de los ingeniosos
Pasquino no hablaba solo. Roma tuvo un pequeño grupo de estatuas «parlantes» al que llamaron Congresso degli arguti, el congreso de los ingeniosos. Estaban Madama Lucrezia, con la cara desfigurada; Marforio, una divinidad tumbada, quizá Océano o un río, que está en el patio del Palazzo Nuovo, en el Capitolio; y dos fuentes, la del Facchino y la del Babuino. Esta última es un Sileno tan feo que los romanos lo apodaron «babuino», y el mote acabó dando nombre a la calle.
Y luego está el Abate Luigi, un togado de época romana tardía al que el pueblo bautizó con el nombre de un clérigo de la iglesia del Sudario con el que guardaba cierto parecido. Ha cambiado de sitio varias veces, está en la esquina de Piazza Vidoni desde 1924 y no tiene cabeza: se la robaron una y otra vez.
Entre ellos había conversación. Las estatuas se lanzaban pullas de un barrio a otro, y Marforio hacía de interlocutor de Pasquino, con preguntas y respuestas. En su libro Roma nova, de 1660, Theodor Sprenger les asignó hasta clase social: los nobles tenían a Pasquino; los ciudadanos, a Marforio; y la plebe, al Facchino.
Una palabra que usas sin saberlo
A esas sátiras se las conoce como pasquinadas, y de ellas viene una palabra que el español conserva: pasquín, una hoja anónima y burlona colgada a la vista de todos. Así que quien habla de un pasquín está citando, sin saberlo, a un torso mutilado de una esquina de Roma.
El personaje dejó huella hasta en otros monumentos. En Trastevere, cruzando el Tíber, el monumento al poeta Giuseppe Gioachino Belli, que dejó más de dos mil sonetos escritos en romanesco, el habla popular de Roma, lleva a Pasquino en la base, entre gente del pueblo. Buena compañía para un poeta.
Hecho o leyenda.
- Hecho: el torso es una copia antigua muy dañada; Carafa lo instaló en 1501; desde principios del siglo XVI fue el gran altavoz de la sátira anónima contra papas y poderosos; la frase de los Barberini existe y apunta al bronce del Panteón.
- Leyenda: el nombre. Según tradiciones tardías, Pasquino era un sastre que tenía tienda cerca; otras dicen que un maestro de escuela, un barbero o un tabernero. Ninguna está probada.
- Sin comprobar: quién escribió la frase de los Barberini y adónde fue exactamente el bronce del pórtico.
Dónde escucharla
Pasquino y el Abate Luigi tienen sus paradas en la ruta «Piazza Navona y Campo de' Fiori», la de los que no se callaron, junto a Caravaggio y Giordano Bruno. Y la frase de los Barberini se escucha delante del pórtico del Panteón en «Panteón, Minerva y Piazza Colonna», la ruta gratuita de Podtour en Roma.
Si estás preparando el viaje, en la guía de Roma tienes lo práctico.
Para saber más
- Istituto della Enciclopedia Italiana, «Pasquino», Enciclopedia Treccani en línea. https://www.treccani.it/enciclopedia/pasquino/
- Sovrintendenza Capitolina, «Statue parlanti». https://www.sovraintendenzaroma.it/content/statue-parlanti
- Sovrintendenza Capitolina, «Statua detta dell'Abate Luigi». https://www.sovraintendenzaroma.it/content/statua-detta-dell%E2%80%99abate-luigi
- Roma Capitale, Turismo Roma, «The talking statues». https://www.turismoroma.it/en/page/talking-statues
- S. B. Platner y T. Ashby, «Pantheon», A Topographical Dictionary of Ancient Rome, Oxford University Press, 1929, en LacusCurtius. https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Gazetteer/Places/Europe/Italy/Lazio/Roma/Rome/_Texts/PLATOP*/Pantheon.html
- Real Academia Española, «pasquín», Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es/pasqu%C3%ADn
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