El elefante de Bernini y la plaza de la Minerva
Detrás del Panteón hay una plaza tranquila con un elefante de mármol que lleva un obelisco egipcio sobre el lomo. Es pequeño, simpático y es difícil pasar sin mirarlo. Lo que poca gente se para a pensar es qué se firmó, unas décadas antes, en el convento que tiene detrás.

Un obelisco en el jardín de los frailes
Todo empezó con un hallazgo. En el jardín de los frailes dominicos de la Minerva salió a la luz un obelisco egipcio, y el papa Alejandro VII, de la familia Chigi, quiso levantarlo en la plaza. Es el mismo papa que repuso dos columnas del pórtico del Panteón, a la vuelta de la esquina, y dejó en sus capiteles la estrella de su familia. La idea del monumento fue de Gian Lorenzo Bernini, el de la fuente de los Cuatro Ríos de Piazza Navona. Quien lo esculpió fue Ercole Ferrata, en 1667. El conjunto está dedicado a la Sabiduría.
La oficina de patrimonio del Ayuntamiento de Roma, la Sovrintendenza Capitolina, lo llama elefantino, elefantito. Y le va bien: no tiene nada de fiera. Más bien parece un animal de compañía al que le han encargado una mudanza.
Lo que dice el pedestal
En la base hay una inscripción en latín, y es la clave de todo. Según la transcripción que hemos podido consultar, que todavía no hemos cotejado con la piedra, viene a decir, resumido, esto: igual que el elefante, el animal más fuerte, carga con los signos del saber egipcio, sólo una mente robusta puede soportar una sabiduría sólida.
¿Una mente robusta de quién? El monumento se ha leído como un elogio del papa que lo encargó. Alejandro VII sería esa mente capaz de cargar con el saber, igual que el elefante carga con el obelisco. Propaganda con trompa, por así decirlo.
Treinta y cuatro años antes
Ahora mira la iglesia: Santa Maria sopra Minerva. En el convento de los dominicos, el 22 de junio de 1633, un anciano de casi setenta años se puso de rodillas ante los inquisidores y leyó y firmó un texto en el que abjuraba, maldecía y detestaba aquello de lo que le acusaban: haber defendido que la Tierra se mueve. Se llamaba Galileo Galilei. El propio documento lo dice con todas las letras: «en Roma, en el convento de la Minerva».
¿Y el famoso «Eppur si muove», «y sin embargo se mueve», que habría murmurado al levantarse? En el texto de la abjuración no aparece. De dónde sale la frase es otra historia, y no hemos podido documentar su origen.
Tampoco acabó en una mazmorra. Justo después de la abjuración, una habitación del primer piso de Villa Medici, la residencia del embajador de Toscana, pasó a ser a la vez su alojamiento y su prisión. Ya se había hospedado allí durante el proceso, y escribía que el trato era muy benigno, nada que ver con las cuerdas, cadenas y cárceles que temía.
Treinta y cuatro años después, delante de ese mismo convento, se levantó un monumento a la Sabiduría. ¿Ironía buscada? Nada indica que nadie pensara en Galileo al diseñarlo. El elefante celebra la sabiduría de un papa, no la de un astrónomo. La casualidad, eso sí, salta a la vista, y cada cual puede sacar sus conclusiones.
La historia tuvo un epílogo muy tardío. En 1992, ante la Pontificia Academia de las Ciencias, el papa Juan Pablo II habló de «los errores cometidos» en el caso Galileo y lo llamó creyente sincero, más perspicaz que sus adversarios teólogos. No fue una rehabilitación jurídica, pero sí un cambio de tono después de más de tres siglos y medio.
Una diosa en el nombre y un río en la fachada
¿Y por qué «sopra Minerva», sobre Minerva? Porque cerca hubo un templo de esa diosa, y hasta el siglo XV la iglesia se llamaba simplemente «Santa Maria de Minerva». Lo que no conviene dar por hecho es que la iglesia esté construida sobre los cimientos del templo: el nombre habla de vecindad, no necesariamente de superposición.
La fachada guarda otro testigo. Si te acercas, busca unas placas a diferentes alturas: cada una señala el nivel que alcanzó el Tíber en una gran inundación, de 1422 a 1870. El río no pasa por esta plaza, y aun así se plantó en esta puerta más de una vez.
Y si entras, la iglesia guarda dos tesoros que no se ven desde la plaza: el Cristo resucitado de Miguel Ángel y el sarcófago de santa Catalina de Siena.
Hecho o leyenda.
- Hecho: idea de Bernini, escultura de Ercole Ferrata en 1667, por voluntad de Alejandro VII, tras aparecer el obelisco en el jardín del convento dominico; dedicado a la Sabiduría. Galileo abjuró en ese convento en 1633.
- Chiste sin fuente: que Bernini puso al elefante enseñando el trasero a los frailes dominicos a propósito. Lo oirás. No hemos encontrado ninguna fuente que lo respalde: es un chiste de guía que no hemos podido rastrear.
- Frase sin rastro: «Eppur si muove» no figura en el texto de la abjuración.
- Lectura nuestra: la ironía de una Sabiduría plantada frente al convento de Galileo. Es una coincidencia; la intención no está documentada.
- Apodo: quizá hayas llegado buscando «Pulcino della Minerva». Ese mote no aparece en las fuentes que hemos leído, así que no podemos decirte de dónde viene ni te vamos a vender ninguna explicación.
Dónde escucharla
El elefante y Galileo son dos paradas seguidas de «Panteón, Minerva y Piazza Colonna», la ruta gratuita de Podtour en Roma: once historias en algo más de un kilómetro, de la columna de Marco Aurelio a la espiral de Borromini, pasando por el Panteón. Es gratis. Lo que vivió Galileo en Villa Medici lo cuenta otra ruta, «Plaza de España y Fontana di Trevi».
Si estás preparando el viaje, en la guía de Roma tienes lo práctico.
Para saber más
- Sovrintendenza Capitolina (C. Spetia), «L'elefantino della Minerva: il restauro», 2013. https://www.sovraintendenzaroma.it/cosa_facciamo/attivita_sul_territorio/didattica/l_elefantino_della_minerva_il_restauro
- Galileo Galilei, texto de la abjuración (Le Opere, Edizione Nazionale, vol. XIX, pp. 406–407), en Wikisource. https://it.wikisource.org/wiki/Abiura_di_Galileo_Galilei
- Juan Pablo II, discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 1992. https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/it/speeches/1992/october/documents/hf_jp-ii_spe_19921031_accademia-scienze.html
- Touring Club Italiano, «S. Maria sopra Minerva». https://www.touringclub.it/destinazioni/roma/vedere/213879-s-maria-sopra-minerva
- S. B. Platner y T. Ashby, «Minerva Chalcidica», A Topographical Dictionary of Ancient Rome, Oxford University Press, 1929, en LacusCurtius. https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Gazetteer/Places/Europe/Italy/Lazio/Roma/Rome/_Texts/PLATOP*/Minerva_Chalcidica.html
- Howard Hibbard, «Bernini, Gian Lorenzo», Dizionario Biografico degli Italiani, vol. 9, 1967. https://www.treccani.it/enciclopedia/gian-lorenzo-bernini_(Dizionario-Biografico)/
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Dónde escuchar esta historia

Panteón, Minerva y Piazza Colonna
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