El Golem de Praga: la leyenda y lo que hay detrás
En lo alto de la sinagoga más antigua de Praga hay una puertecita a la que no sube ninguna escalera. Dicen que al otro lado descansan los restos de un gigante de barro que un rabino fabricó para que le ayudara y que un día se le fue de las manos. El rabino existió. La sinagoga sigue en pie. ¿Y el gigante?

Un rabino de carne y hueso
Empecemos por lo que está documentado. Judá Löw ben Becalel, el rabí Löw, al que también se conoce como el Maharal, nació hacia 1525 y murió en Praga en 1609. Fue una figura de peso en la Ciudad Judía de su tiempo. Enseñó en las salas de estudio que costeó Mordecai Maisel, uno de los hombres más ricos de la Praga de su tiempo y financiero del emperador, y fue uno de los testigos del testamento de Maisel.
Su tumba está en el Antiguo Cementerio Judío, donde se enterró durante más de tres siglos y quedan más de doce mil lápidas. Muchas llevan un animal que «dice» el apellido del difunto: el de los Löw es un león. Y la suya todavía recibe papelitos con peticiones.
Hasta aquí, ningún gigante. Y no es un despiste de las fuentes. Según el Museo Judío de Praga y el Museo Judío de Berlín, la leyenda del Golem no se asoció al rabí Löw hasta el siglo XIX, unos dos siglos después de morir.
La leyenda, tal como se imprimió en 1847
La versión que hoy cuenta todo el mundo se publicó en Praga en 1847, en una colección de relatos judíos llamada Sippurim. Su autor, Leopold Weisel, empieza casi disculpándose: le parece superfluo volver a contar una leyenda tan conocida. O sea, que en 1847 ya corría de boca en boca.
El relato es corto. El rabino modela un criado de barro y le pone en la boca el shem, la palabra que lo anima. El Golem corta leña, acarrea agua y barre. Weisel no se resiste a la ironía: estos criados tienen la ventaja de que «no comen, no beben y no necesitan sueldo». Tampoco contestan cuando se les riñe.
Pero hay una regla. El sábado, día de descanso, el Golem también debe parar, y antes de que empiece el rabino le quita el shem. Un día se le olvida. El criado se desboca: derriba casas, lanza piedras, arranca árboles. Por suerte, en la Sinagoga Vieja-Nueva aún no había comenzado el sábado, y era esa sinagoga, la más antigua, la que marcaba la hora a todo el barrio. Queda tiempo. El rabino arranca el shem y el barro se hace pedazos. No volvió a fabricar otro.
La última línea es la que importa: según Weisel, se dice que todavía pueden verse pedazos del Golem en el desván de la Sinagoga Vieja-Nueva.
Doscientos años de retraso
¿Cómo acaba un gigante de barro en la biografía de un rabino que llevaba dos siglos muerto? La pregunta es tan sabrosa que un estudio académico de 2013 se dedicó a averiguar cómo llegó el Golem a Praga. Según el resumen que hemos leído, las versiones praguenses de la leyenda se fijan en las décadas de 1830 y 1840, poco antes del libro de Weisel.
Lo que está claro es el orden de los acontecimientos. Primero existió el rabino. El gigante le llegó mucho después, en libros del siglo XIX.
Una puerta sin escalera
La Sinagoga Vieja-Nueva era el escenario perfecto. La levantaron en el último tercio del siglo XIII canteros del taller real, los mismos que trabajaban en el convento de Santa Inés, y la comunidad judía de Praga, su propietaria, la considera la sinagoga en pie más antigua de Europa. Se llamó «Nueva» hasta que, a finales del siglo XVI, se construyeron otras. Entonces pasó a ser la Vieja-Nueva.
Antes del Golem ya tenía sus leyendas. Una dice que sus piedras vinieron del Templo de Jerusalén «a condición» de devolverlas algún día. Otra, que la salvaron de un incendio ángeles transformados en palomas. Y sobrevivió a algo muy real: hacia 1900, cuando se derribó casi todo el antiguo gueto para abrir calles nuevas, se salvaron seis sinagogas, el Ayuntamiento judío y el cementerio. Ella fue una de las supervivientes.
La frase de Weisel sobre el desván hizo el resto, y con los años se añadieron capas. Que se prohibió subir y se quitó la escalera. Que, según otra versión, los restos fueron robados y acabaron bajo tierra en el cementerio judío de Žižkov. Desde la calle Pařížská debería verse, en lo alto, una pequeña puerta del desván con unos soportes de hierro, como peldaños que no llevan a ninguna parte. Si la encuentras, ya sabes lo que guarda: una leyenda impresa en 1847.
El Golem que inventó una novela
La literatura puso el último ladrillo. En 1915, Gustav Meyrink publicó la novela El Golem, y en ella surge una idea con aire de tradición antigua: que, cada treinta y tres años aproximadamente, aparece por el gueto un forastero que camina dando tumbos y luego se esfuma. Suena a viejo. Es de 1915. Y es ficción.
Un monumento sin gigante
Si buscas al rabí Löw en la calle, no lo encontrarás junto a un coloso de barro. En una esquina del Nuevo Ayuntamiento, en la plaza Mariánské de la Ciudad Vieja, hay una estatua suya de Ladislav Šaloun, de comienzos del siglo XX. Una muchacha desnuda le tiende una rosa. Cuenta una leyenda que la muerte le llegó escondida en esa flor. Del Golem, ni rastro: el escultor prefirió contar el final de un hombre.
Hecho o leyenda.
- Hecho: el rabí Löw existió (hacia 1525–1609) y está enterrado en el Antiguo Cementerio Judío. La Sinagoga Vieja-Nueva es del siglo XIII y sobrevivió al derribo del gueto. La puertecita alta del desván existe.
- Leyenda: que Löw fabricara un Golem (atribución del siglo XIX, impresa en 1847); que sus restos sigan en el desván (también desde 1847); las piedras de Jerusalén, las palomas y la muerte escondida en la rosa.
- Ficción literaria: el Golem que reaparece cada treinta y tres años, inventado en una novela de 1915.
Dónde escucharla
Podtour cuenta esta historia en la ruta «Josefov, el barrio judío de Praga: el Golem, la memoria y Kafka». Empieza ante la estatua del rabí Löw y, casi al final, te planta frente a la Sinagoga Vieja-Nueva: primero con sus leyendas y después buscando la puertecita del desván, en la parada «La puertecita del desván del Golem».
Para saber más
- Leopold Weisel, «Der Golem», en Sippurim, vol. I (Praga, 1847; 6.ª ed., Praga: Jakob B. Brandeis, 1883). Internet Archive: https://archive.org/details/sippurimsammlun00pascgoog
- Jüdisches Museum Berlin, catálogo en línea Golem, cap. 4, «Legendary Prague»: https://www.jmberlin.de/en/online-catalog-golem-chapter-4
- Židovské muzeum v Praze (Museo Judío de Praga), exposición «Cesta života: Rabi Jehuda Leva ben Becalel (kol. 1525–1609)», 2009: https://www.jewishmuseum.cz/program-a-vzdelavani/vystavy/archiv/29/
- Židovské muzeum v Praze, «Starý židovský hřbitov» (Antiguo Cementerio Judío): https://www.jewishmuseum.cz/pamatky-a-expozice/pamatky/stary-zidovsky-hrbitov/
- Židovská obec v Praze (Comunidad Judía de Praga), «Old-New Synagogue»: https://www.synagogue.cz/en/old-new-synagogue
- Gustav Meyrink, Der Golem (Leipzig: Kurt Wolff, 1915). Internet Archive: https://archive.org/details/dergolemroman01meyr
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