¿Inspiró la librería Lello a Harry Potter? El mito que Rowling desmintió

No. En mayo de 2020, J. K. Rowling escribió que nunca había entrado en la librería Lello de Oporto, que ni siquiera sabía que existía y que no tenía nada que ver con Hogwarts. Lo que sí contó es que a veces escribía en otro sitio de la ciudad: un café. Y la librería, sin magia prestada, tiene una historia propia que vale la pena conocer.

Fachada neogótica de la librería Lello, en Oporto, con pináculos y un gran arco sobre la entrada

¿Qué se cuenta de Lello y Harry Potter?

La versión que circula dice más o menos esto: a comienzos de los noventa, cuando vivía en Oporto, Rowling era clienta habitual de Lello, y su escalera de madera le dio la idea de las de Hogwarts. Con el tiempo se convirtió en uno de los mitos turísticos de la ciudad, y todavía hay quien la busca como «la librería de Harry Potter».

¿Quién lo contó primero? No se sabe. Nadie ha localizado el origen de la historia, y nosotros tampoco lo hemos encontrado.

¿Qué dijo J. K. Rowling?

El 21 de mayo de 2020, Rowling contó en redes sociales que pensaba dedicar un apartado de su web a las supuestas inspiraciones y cunas de Harry Potter, y puso ejemplos. Uno fue Lello, y la respuesta no dejó margen: «I never visited this bookshop in Oporto». Nunca la había visitado. Añadió que le parecía preciosa, que ojalá hubiera ido, y que con Hogwarts no tenía relación alguna.

El mito no tiene fecha de nacimiento conocida. El desmentido, sí, y viene de la mejor fuente posible.

¿Estuvo Rowling en Oporto?

Sí, y por ahí asoma lo que tiene de cierto todo este asunto. Aquel mismo día, Rowling contó que a veces se sentaba a escribir en el Majestic, en la Rua de Santa Catarina, y que seguramente no había escrito en ningún café más bonito. Lo que salió de aquellas mesas no consta.

El Majestic, por cierto, abrió en 1921 con otro nombre: Elite. Según la propia casa, lo cambiaron porque «Elite» sonaba demasiado monárquico para una clientela burguesa y republicana. Cerró por obras a comienzos de los noventa y reabrió restaurado en 1994.

Que de un café se pasara a una librería es fácil de imaginar, pero eso ya es suposición nuestra, no un dato. Y si algún otro rincón de Oporto le sirvió de inspiración, es algo que no hemos podido documentar.

¿Qué tiene la librería Lello por sí misma?

Quitado Harry Potter, queda una historia de libreros que no necesita varitas. Empieza en 1869, cuando un francés, Ernesto Chardron, abrió muy cerca, en la Rua dos Clérigos, su Livraria Internacional. En 1894, los hermanos Lello compraron el negocio de Chardron. Y el 13 de enero de 1906 inauguraron el edificio que hoy conocemos.

¿Quién lo proyectó? Ni eso está claro, y tiene su gracia para una casa tan fotografiada. La ficha del programa oficial de comercios con historia da un nombre, Francisco Xavier Esteves; el inventario del patrimonio portugués da otros dos, Abel Botelho y Xavier Neves. Las fuentes no se ponen de acuerdo, así que aquí no hay veredicto.

La fachada ya justifica pararse en la calle: neogótica, con pináculos, un gran arco rebajado de tres vanos y, encima, el nombre de la casa en letras de color, «Lello & Irmão», Lello y Hermano. Dos figuras pintadas representan el Arte y la Ciencia.

Dentro está la famosa escalera, que se abre en dos tramos. Sobre ella, una vidriera de ocho metros por tres y medio con una divisa latina, Decus in Labore: el honor está en el trabajo. Para una casa de libreros, difícil elegir mejor lema.

Y un detalle de oficio que no tiene nada de mágico: unos carriles. Los libros venían en carros tirados por bueyes, y una vagoneta los hacía rodar sobre esos carriles hasta el almacén. Cuando se restauró la librería, en 1995, se hizo una réplica de aquella vagoneta.

¿Por qué hay monjas en esta historia?

Porque la librería se levanta sobre el solar de un antiguo convento, el de São José y Santa Teresa, de monjas carmelitas descalzas. Parece un dato de ficha, pero esas monjas son la pieza que falta en otro mito del barrio: el de la casa escondida entre dos iglesias, a unos pasos de la librería. Ésa la cuenta la misma ruta, al final, y no te la vamos a destripar.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: Lello desciende de la librería que Ernesto Chardron abrió en 1869; los hermanos Lello la compraron en 1894 y estrenaron el edificio en 1906. La vidriera con Decus in Labore y la réplica de la vagoneta existen. Rowling dijo que a veces escribía en el Majestic.
  • Mito: que Rowling frecuentara Lello y que su escalera inspirara las de Hogwarts. Lo desmintió ella misma el 21 de mayo de 2020. No se sabe quién lo empezó.
  • Sin documentar: qué escribió Rowling en el Majestic y si algún otro lugar de Oporto la inspiró.
  • Sin resolver: quién diseñó el edificio de 1906.

Dónde escucharla

Esta historia se cuenta delante de la fachada, en la parada «La librería que Rowling nunca pisó» de la ruta «Mitos y misterios de Oporto»: doce paradas, de la antigua judería del Olival al Carmo, para separar lo que se cuenta de lo que pasó, del árbol de la horca a la casa escondida. El Majestic tiene su propia parada en otra ruta, «La Baixa: de la Rua das Flores al Bolhão».

Si estás preparando el viaje, en la guía de Oporto tienes lo práctico.

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