La matanza de Lisboa de 1506: qué pasó en el Rossio

La respuesta corta: el 19 de abril de 1506, en la iglesia del convento de São Domingos, junto al Rossio, alguien vio brillar un crucifijo y la gente lo tomó por un milagro. Un cristiano nuevo, es decir, alguien de origen judío bautizado por obligación, dijo que aquello era sólo una vela. Lo mataron. Siguieron tres días de persecución contra los cristianos nuevos en las calles y en las casas de Lisboa. Las víctimas fueron, según la fuente que se consulte, de algo más de mil a cuatro mil. Desde 2008, un memorial en el Largo de São Domingos lo recuerda.

Memorial a las víctimas de la matanza de 1506 en el Largo de São Domingos, junto a la iglesia, en Lisboa

Es una historia dura. La contamos sin detalles crueles.

¿Quiénes eran los cristianos nuevos?

Para entender lo que pasó hay que retroceder diez años. En diciembre de 1496, Manuel I ordenó a judíos y musulmanes que se convirtieran al cristianismo o que salieran del reino. El rey admitió algunas excepciones entre los musulmanes, pero la orden cambió la ciudad: la judería de Alfama, por ejemplo, dejó de existir ese mismo año.

A los judíos que se bautizaron entonces se les llamó cristianos nuevos. Ante la ley ya eran cristianos. El nombre, sin embargo, recordaba a todo el mundo de dónde venían.

¿Cómo empezó la matanza?

La primavera de 1506 fue terrible en Lisboa. Había peste y había hambre. Muchas familias principales habían salido de la ciudad por miedo a la epidemia, y el rey estaba en Avis, lejos de la capital. En las iglesias se rezaba y se organizaban procesiones para que la ciudad se salvara.

El domingo siguiente a la Pascua, el 19 de abril, alguien vio un resplandor en el crucifijo de la capilla de Jesús, en el convento de los dominicos. Corrió la voz de que era un milagro y la iglesia se llenó. Un testigo alemán cuyo nombre no conocemos, que lo contó en unos folletos impresos ese mismo año, menciona a unas doscientas personas convencidas de ver luces.

Entonces habló un cristiano nuevo. Damião de Góis, el cronista del rey, que lo puso por escrito seis décadas más tarde, cuenta que el hombre negó el milagro: lo que brillaba, según él, era una vela que ardía junto a la figura de Cristo. El testigo alemán lo recuerda más desafiante: según él, preguntó delante de todos qué milagro podía hacer un madero seco.

Aquel hombre no salió vivo de allí. Lo sacaron a la calle y lo mataron, y el cronista añade que después lo quemaron en el Rossio.

¿Quién participó en la matanza?

La violencia no se apagó ese día. Un fraile lanzó un sermón contra los cristianos nuevos, y después dos frailes salieron del convento y recorrieron las calles alzando un crucifijo y gritando «¡Herejía!». A ellos se sumaron tripulantes de las naves extranjeras ancladas en el puerto, holandeses, zelandeses y alemanes, y con ellos gente de la ciudad. Durante tres días persiguieron y mataron a cristianos nuevos en plena calle y dentro de sus propias casas. Según el cronista, los cuerpos se quemaron en el Rossio y en la Ribeira, junto al río.

Conviene leer a Góis con cuidado. Escribía para honrar la memoria del rey Manuel, y carga la culpa sobre los forasteros, los hombres de baja condición y los frailes. Sin embargo, su misma crónica deja escapar un dato que no encaja con esa versión: a la turba se sumaron más de mil hombres «da terra», es decir, del lugar. No fue cosa sólo de marineros de paso.

¿Cuántas personas murieron?

No hay una cifra segura, y las de quienes lo contaron no se ponen de acuerdo. El testigo alemán calculó primero 1.930 muertos y, al final de su relato, rebajó la cuenta a no más de 1.200. Góis cuenta más de mil novecientos. Otros autores dan tres mil, y uno llega a cuatro mil.

Lo honesto, por tanto, es dar un intervalo: de algo más de mil a cuatro mil personas. La inscripción del memorial no se arriesga con un número. Dice «miles».

¿Fue un truco el milagro?

Ya entonces hubo quien lo sospechó. El testigo alemán dice que él mismo se lo planteó a quienes tenía al lado: ¿no sería aquella luz un engaño de los frailes? La respuesta fue que era una señal divina. Ibn Verga, un escritor judío que conocía la historia de oídas, escribió que el crucifijo estaba hueco y que tenía una vela detrás.

Ninguna de las dos cosas es una prueba: son sospechas de la época. Qué brillaba aquel domingo en la capilla, no lo sabemos.

¿Hubo castigo?

Lo hubo, y llegó deprisa, aunque duró poco. Desde Avis, el rey envió a Lisboa a dos hombres de confianza, el prior de Crato y el barón de Alvito, con poderes especiales. Muchos culpables acabaron presos, la mayoría portugueses, ya que los de fuera estaban a salvo en sus naves, con el botín. Se ejecutó a decenas de personas, cuarenta y dos según el testigo alemán, hasta que el rey mandó suspender las ejecuciones. Manuel I cerró además el convento de São Domingos, y Lisboa perdió su título de «muy noble y siempre leal ciudad».

¿Y los frailes del crucifijo? Las versiones chocan. Góis cuenta que les retiraron las órdenes sagradas y que fueron condenados a muerte. Una carta de 1542 sostiene lo contrario: que seguían vivos, en Roma, y con el nombre cambiado. No hay manera de saber cuál tiene razón.

Lo que sí consta es que la mano dura se ablandó enseguida: las condenas se rebajaron o se perdonaron, y el convento no llegó a estar cerrado seis meses.

¿Qué queda hoy en el Largo de São Domingos?

En el Largo de São Domingos, junto a la iglesia, hay desde 2008 un memorial de piedra. Su inscripción, en portugués, está dedicada a los miles de judíos asesinados, a los que llama «víctimas de la intolerancia y del fanatismo religioso» (la traducción es nuestra), y precisa dónde empezó todo: «neste largo», en esta misma plaza. Lleva dos pares de fechas, 1506–2006 y 5266–5766: el medio milenio, contado en el calendario cristiano y en el judío.

La iglesia guarda además otra cicatriz, más reciente. Se incendió la noche del 13 de agosto de 1959. La cubierta se vino abajo. Cuando volvió a abrir del todo, en 1994, se optó por dejar a la vista el rastro del fuego: las paredes enrojecidas y las columnas marcadas siguen ahí.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: la matanza empezó el 19 de abril de 1506 en São Domingos, junto al Rossio, y duró tres días; sus víctimas fueron cristianos nuevos de origen judío; participaron marineros extranjeros y vecinos de Lisboa; el rey castigó a la ciudad y las penas se suavizaron enseguida. El memorial es de 2008.
  • Testimonios de época: lo que dijo el hombre que negó el milagro nos llega por el cronista Damião de Góis, que escribía seis décadas más tarde, y por un testigo alemán anónimo. Cada uno lo cuenta a su manera.
  • Sospecha, no prueba: que el «milagro» fuera un truco de los frailes. Lo preguntó el testigo alemán y lo afirmó, de oídas, Ibn Verga.
  • Sin cifra exacta: el número de muertos. Las fuentes van de unos 1.200 a 4.000.
  • Versiones que no coinciden: qué fue de los dos frailes del crucifijo.

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en dos paradas seguidas de la ruta «Del Rossio a la Mouraria: la Inquisición, 1506 y el fado», las dos en el Largo de São Domingos: «La luz del crucifijo en São Domingos», que narra cómo empezó, y «El memorial a las víctimas de 1506», que cuenta lo que vino después y cómo se recuerda. La ruta avisa antes de llegar, porque el tema es duro. Unas paradas antes, «El palacio de los Estaus y la Inquisición» explica qué hubo en el lado norte del Rossio cuando, décadas después, se instaló allí la Inquisición.

La judería de Alfama que se vació en 1496 tiene su propia parada, «La judería del toque de avemarías», en la ruta «Alfama baja: del río al fado».

Si estás preparando el viaje, en la guía de Lisboa tienes lo práctico.

Para saber más

Pasea con Podtour

Dónde escuchar esta historia

Sigue explorando

Prepara tu visita a Lisboa

Explorar LisboaGuía de viaje

A la primera ciudad,
invita Podtour

Apúntate a la lista. Cuando lancemos, tu ciudad elegida estará esperándote.

iOSAndroidMuy pronto
Un regalo para empezar

A la primera ciudad,
invita Podtour

Apúntate y recibe una ciudad completa gratis cuando lancemos Podtour. Tú eliges cuál.

Sin tarjeta. Sin compromiso. Con mucho que descubrir.

Podtour gestiona tu solicitud de lanzamiento con tu consentimiento. Puedes retirarlo y ejercer tus derechos como explica nuestra política de privacidad. Información de privacidad.

Una ciudad por persona. Todas sus rutas Podtour en español e inglés. Disponible con el lanzamiento. Ver condiciones.