Boabdil, la entrega de Granada y el suspiro del moro: hecho y leyenda

La respuesta corta: Boabdil fue el rey nazarí que entregó Granada a los Reyes Católicos, el último de su dinastía. El 2 de enero de 1492 les entregó la Alhambra, después de unas capitulaciones firmadas a finales de noviembre de 1491. Y la escena más famosa, el suspiro del moro, es una leyenda escrita décadas después y de oídas. A su figura se han pegado casas, objetos y escenas que no siempre resisten la comprobación.

La Puerta de la Justicia de la Alhambra, en Granada: un gran arco de herradura en una torre de muros rojizos

¿Quién fue Boabdil?

Era hijo de Muley Hacén (Abul Hasan Ali), rey de Granada, y de Aixa, la reina que la tradición asocia a un palacio del Albaicín. Los textos castellanos lo llaman a veces «el rey moro» y castellanizan su nombre como pueden: todavía en 1892, el erudito Manuel Gómez-Moreno lo llama «Muley Baudili». Su tiempo fue de guerra con Castilla y, a la vez, de guerra civil entre los propios nazaríes.

¿Dónde fue Boabdil rey por segunda vez?

En el Albaicín. En 1487 Boabdil se metió en la Alcazaba del barrio, la vieja fortaleza de la colina, y allí fue reconocido rey por segunda vez. Lo cuenta Hernando de Baeza, un cronista de la época que estuvo presente en mucho de lo que narra, citado por Gómez-Moreno: todos los alfaquíes y los viejos de la ciudad acudieron a las casas donde se había instalado para jurarle obediencia, dice, «en nombre del pueblo», y besarle el pie. Según Gómez-Moreno, el barrio apoyó a un rey y el resto de Granada al otro aspirante, y se combatió con ferocidad en sus calles.

¿Y aquellas casas? Los Reyes Católicos se las dieron al marqués del Zenete, y en 1662 se convirtieron en un hospital para curar la tiña, una enfermedad de la piel. Gómez-Moreno vio dentro, en 1892, una sala y un mirador nazaríes con azulejos de colores «muy vivos»; cómo están hoy, no lo hemos podido comprobar.

¿Vivió su madre en Dar al-Horra?

Cerca, en el mismo barrio, está Dar al-Horra, un palacio nazarí del siglo XV levantado sobre muros de una fortaleza más antigua. El Patronato de la Alhambra dice que allí vivió la madre de Boabdil, la sultana Aixa. Es la identificación más difundida, y razonable, pero no una prueba. «La Horra» era un título, el de la reina madre. Y Gómez-Moreno recoge otra tradición: que Aixa, repudiada por Muley Hacén, vivía con sus hijos en el cuarto de los Leones de la Alhambra.

Lo que sí consta es un negocio: los Reyes Católicos compraron unas huertas a la madre de Boabdil, a la que Gómez-Moreno llama precisamente «la Reina Horra». Y el palacio de Dar al-Horra acabó en manos de los vencedores: primero de Hernando de Zafra, el secretario de los Reyes, y después de un convento fundado por la reina en 1501.

¿Cómo se negoció la entrega de Granada?

Con papeles. Las capitulaciones de Granada se firmaron el 25 de noviembre de 1491, y el mismo Zafra fue uno de sus negociadores. De él se cuenta que entró en secreto en la torre de Comares, jugándose la vida, para que el rey moro firmara, y que por eso los Reyes le dieron esa torre como emblema. Gómez-Moreno lo presenta como la explicación tradicional, sin citar ningún documento.

Lo que sí puedes ver es el emblema. En la portada de la Casa de Castril, junto al Darro, terminada en 1539, hay una torre con el letrero «COMARES» y un fénix sobre la hoguera. La casa debe su nombre al señorío de Castril, que los Reyes dieron a Zafra.

Aquellas capitulaciones prometían mucho. Reconocían, por ejemplo, el derecho de los judíos de Granada a seguir en sus casas. El 31 de marzo de 1492, en la misma Granada, los Reyes decretaron su expulsión.

¿Qué pasó el 2 de enero de 1492?

La versión de los vencedores está escrita en piedra. Junto a la Puerta de la Justicia de la Alhambra hay una losa, puesta en 1599, que cuenta que los Reyes conquistaron el reino y la ciudad «por fuerça darmas», que el rey moro les entregó la Alhambra el 2 de enero de 1492, que ese mismo día nombraron alcaide y capitán al conde de Tendilla, con quinientos caballeros y mil peones, y que a los moros los mandaron quedarse en sus casas, como estaban antes. Fíjate en el detalle: una entrega pactada, contada un siglo después como una conquista por las armas.

¿Por dónde salió Boabdil de la Alhambra?

Aquí hay dos versiones, y conviene no elegir. Gómez-Moreno cuenta que los castellanos abrieron un camino desde los Mártires hasta el Genil, y que allí las tropas del cardenal Mendoza se encontraron con Boabdil, que les entregó la fortaleza. El viajero Washington Irving, en la edición revisada de su libro sobre la Alhambra, escribe que Boabdil salió por la torre de los Siete Suelos y dejó a su visir en la Puerta de la Justicia. Las dos versiones encajan en parte, pero ninguna cita un documento de aquel día.

El suspiro del moro: ¿lloró Boabdil al irse?

Es la escena que todo el mundo conoce. Camino de la Alpujarra, desde el último alto donde aún se ve Granada, Boabdil se vuelve, mira la ciudad y suspira, y su madre le reprocha que llore como mujer lo que no supo defender como hombre.

No la cuenta ningún documento de aquel día que conozcamos. La versión más antigua que hemos encontrado es de fray Antonio de Guevara, cronista de Carlos V. En una de sus Epístolas familiares escribe que se la contó un morisco viejo en ese mismo alto, donde se pierde de vista Granada y aparece el valle de Lecrín. En su relato, la reina no regaña sólo al hijo: «Justa cosa es que el Rey y los caballeros lloren como mujeres, pues no pelearon como caballeros».

En 1600, Luis del Mármol, que también dice haberlo oído a moriscos muy viejos, sitúa el alto cerca del Padul y pone en boca de la madre otra frase: «Bien haces, hijo, en llorar como mujer lo que no fuiste para defender como hombre». Según él, el rey había exclamado «Alabaquibar», y los moros llamaron al lugar «el Fex de Alabaquibar». El nombre de «el último suspiro del Moro» lo recoge en el siglo XIX Irving, que lo encuentra ya puesto.

Así que es una leyenda atribuida: la escriben autores castellanos décadas después, a partir de lo que contaban moriscos viejos, y no coinciden en las palabras.

Lo que se le atribuye sin pruebas

A un rey que pierde su reino le salen recuerdos por todas partes. En la Casa de los Tiros, en el Realejo, los inventarios atribuían a Boabdil una espada árabe; Gómez-Moreno creía más probable que fuera de los Infantes de Almería.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: en 1487 el Albaicín reconoció a Boabdil como rey por segunda vez; las capitulaciones se firmaron el 25 de noviembre de 1491; el 2 de enero de 1492 el rey moro entregó la Alhambra (losa de 1599).
  • Identificación, no prueba: que Aixa viviera en Dar al-Horra. «La Horra» era un título.
  • Explicación tradicional, sin documento: Zafra entrando en secreto en Comares para que el rey firmara.
  • Dos versiones: la salida de Boabdil, por los Mártires o por la torre de los Siete Suelos.
  • Leyenda atribuida: el suspiro del moro y la frase de su madre, escritos décadas después y de oídas (Guevara; Mármol, en 1600), con palabras distintas.
  • Atribución dudosa: la espada de Boabdil de la Casa de los Tiros.

Dónde escucharla

Podtour la cuenta repartida por la ciudad. En El Albaicín alto, la parada «Boabdil, rey otra vez en el Albaicín» cuenta lo de 1487, y la anterior, «La casa de la Señora: Dar al-Horra y Santa Isabel», la duda sobre su madre.

La losa de 1492 está en la ruta gratuita, La Alhambra por fuera, en la parada «Lo que pusieron los vencedores». Zafra y su torre, en la Casa de Castril, dentro de Leyendas del Darro; la espada, en la primera parada de El Realejo. El suspiro del moro no está en ninguna ruta: el alto donde lo sitúan queda fuera de la ciudad. Para preparar el viaje, tienes la guía de Granada.

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