Los zapatos a orillas del Danubio: ¿qué recuerdan?

Los sesenta pares de zapatos de hierro del muelle de Pest recuerdan a los judíos de Budapest que los milicianos de las Cruces Flechadas mataron a tiros en la orilla del Danubio en el invierno de 1944 a 1945, y también a las víctimas no judías que los escondían. Son zapatos porque, a menudo, obligaban a las víctimas a quitárselos antes de disparar: valían dinero. El memorial lo idearon el director de cine Can Togay y el escultor Gyula Pauer, y se colocó en 2005.

Zapatos de hierro en el borde del muelle de Pest, junto al Danubio, en Budapest

¿Dónde están los zapatos del Danubio?

Están en el muelle de Pest, al sur del Parlamento, en el mismo borde de la piedra, sobre el agua. Son de hierro y están oxidados. Botas de hombre, zapatos de mujer y otros pequeños, de niño, todos de época. Unos siguen de pie. Otros han caído de lado, como si sus dueños se hubieran descalzado a toda prisa. No hay dos iguales, y cada uno guarda la forma del pie que lo llevaba.

En tres puntos del conjunto hay placas de hierro fundido escritas en tres lenguas: húngaro, inglés y hebreo. Traducido por nosotros, el texto dice: «A la memoria de las víctimas tiroteadas en el Danubio por los milicianos de las Cruces Flechadas en 1944–45». A veces verás una vela o unas flores dentro de algún zapato. Nadie las organiza. Las deja quien pasa.

¿Quién puso los zapatos y cuándo?

La idea fue de un cineasta, Can Togay, que realizó el memorial junto al escultor Gyula Pauer. Se instaló en 2005. La noticia que anunció el proyecto, unos meses antes, añadía un detalle que a menudo se olvida: no recuerda sólo a los judíos asesinados, sino también a las víctimas no judías que los escondían.

¿Qué pasó en esta orilla?

Para entender quién disparaba hay que retroceder unos meses. En marzo de 1944, Alemania ocupó militarmente Hungría, que hasta ese momento era su aliada en la guerra. En otoño, el regente Miklós Horthy intentó lo casi imposible: sacar al país de la guerra.

A primera hora del 8 de octubre, la Gestapo secuestró en el paseo del Danubio al general Szilárd Bakay, jefe militar de Budapest y hombre elegido para coordinar esa salida. Muchos creen que ahí empezó a torcerse todo. El intento fracasó. Los alemanes derribaron al gobierno de Horthy y llevaron al poder a Ferenc Szálasi y a su partido, las Cruces Flechadas, fascista y violentamente antisemita. Fue el 16 de octubre.

Sus milicianos persiguieron a los judíos por toda la ciudad. A finales de noviembre se decretó un gueto en el barrio judío, que quedó cerrado el 10 de diciembre. Y una y otra vez, durante aquel invierno, los milicianos llevaron a grupos de personas hasta el borde del agua.

¿Por qué zapatos?

La respuesta es práctica, y eso la hace más dura. Los zapatos eran botín: en tiempos de guerra, un par en buen estado se llevaba puesto o se vendía. Así que los milicianos mandaban descalzarse a muchas de sus víctimas antes de disparar, y en ocasiones les hacían dejar dentro de los zapatos los objetos de valor que todavía llevaban. Los cuerpos se los llevaba el Danubio. Los zapatos se quedaban en la orilla.

Un historiador del Holocausto en Hungría, Randolph L. Braham, describe un método aún más frío: ataban a tres personas juntas, las ponían al borde del muelle y disparaban sólo a la del medio. Su peso arrastraba a las otras dos al agua.

Hubo quien lo vio desde muy cerca. Zsuzsanna Ozsváth era entonces una niña judía de Budapest y sobrevivió gracias a su niñera, Erzsi Fajó, que la salvó. Desde una ventana vio a dos milicianos en el muelle disparando contra un grupo de hombres, mujeres y niños que llevaban la estrella amarilla en el abrigo. Décadas después lo dejó escrito. Al mirar el río, contó, el agua no le pareció azul ni gris. Le pareció roja.

¿Cuántas personas murieron?

Nadie lo sabe. Las instituciones de memoria hablan de cientos de personas tiroteadas en esta orilla y de miles de judíos asesinados en el conjunto de la ciudad. Hay quien da cifras exactas, pero ninguna se apoya en una fuente que se pueda comprobar.

Tampoco es cierto que los zapatos señalen el punto de una única matanza. Recuerdan asesinatos que se repitieron a lo largo de la orilla durante aquel invierno. El memorial no lleva nombres ni números. Lleva zapatos distintos, uno por persona.

Cómo acercarse

El memorial ocupa el borde del muelle, entre el agua y una calzada con mucho tráfico. Se contempla desde el paseo, sin pisarlo ni colocarse entre los zapatos. Al otro lado de la calzada, un poco más al norte, se levanta el Parlamento. Tómate el tiempo que necesites.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: en el invierno de 1944 a 1945, los milicianos de las Cruces Flechadas asesinaron a orillas del Danubio a judíos de Budapest y, a menudo, les obligaban a quitarse los zapatos, que tenían valor. El memorial es de 2005: idea de Can Togay, realizado con el escultor Gyula Pauer.
  • Historiografía y testimonio: el método de atar a tres personas lo describe el historiador Randolph L. Braham, citado por János Pelle; el río rojo procede del recuerdo escrito de Zsuzsanna Ozsváth.
  • Mito o sin prueba: cualquier cifra exacta de víctimas en esta orilla, y la idea de que los zapatos marcan el lugar de una sola matanza. Las fuentes hablan de cientos en esta orilla y de miles en toda Budapest; el número exacto no se conoce.

Dónde escucharla

Podtour cuenta esta historia en la parada Los Zapatos a orillas del Danubio, la primera de la ruta Del Parlamento a la Casa de Cristal. Se escucha desde el paseo, junto al memorial. El mismo recorrido termina en la Casa de Cristal, donde mucha gente encontró refugio en 1944: lo cuenta la parada Una casa de cuatro niveles. El secuestro del general Bakay se cuenta en la parada Un general secuestrado al amanecer, de la ruta gratuita de Budapest, El Danubio, de puente a puente, más al sur, en la misma orilla.

Si estás preparando el viaje, en la guía de Budapest tienes lo práctico.

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