¿Por qué las casas de Ámsterdam están torcidas?

Por dos razones distintas, y la que más se repite sólo explica una parte. Muchas fachadas se inclinan hacia delante, sobre el canal, porque se construyeron así a propósito: el neerlandés tiene hasta una expresión para ello, y una ordenanza de 1532 ya ponía límite a la inclinación, aunque el porqué sigue en discusión. Otras casas se han movido porque Ámsterdam se levanta sobre turba blanda y pilotes de madera. Y lo de que son tan estrechas por un impuesto sobre la fachada no tiene pruebas; lo documentado es la forma en que la ciudad parceló y vendió el suelo.

Casas estrechas junto a un canal de Ámsterdam, con ganchos de izado y una fachada inclinada hacia delante

¿Por qué se inclinan hacia delante?

Párate en un puente y mira una fila de casas de canal. Muchas no están a plomo: se echan hacia la calle, como si se asomaran al agua. Y en muchos casos no es un accidente, sino una forma de construir que tiene nombre en neerlandés: op vlucht. Ya en 1532, una ordenanza de Ámsterdam fijaba cuánto podían inclinarse hacia delante las fachadas de madera. Según el historiador de la construcción Ruud Meischke, aquella norma parece que buscaba más poner orden en el aspecto de la calle que vigilar cómo se construía. Y la costumbre siguió en el anillo de canales del siglo XVII, donde nunca había habido casas de madera con voladizos.

¿Y para qué? Aquí entramos en el terreno de las hipótesis. La explicación más típica de Ámsterdam tiene que ver con el gancho que asoma en lo alto de muchas fachadas: la inclinación facilitaría el trabajo de la polea al subir mercancías. Meischke no la acepta, porque ya se construía inclinado antes de que se izaran mercancías por la fachada. Otra habla de un efecto visual buscado desde la calle. La que a él le parece más razonable mira atrás, a cuando se mezclaban madera y ladrillo en la misma fachada: inclinarla protegería de la lluvia los marcos de madera y sus muchas vidrieras emplomadas. Él mismo la presenta como una suposición. Así que, si alguien te da una única respuesta segura, desconfía un poco.

¿Se está hundiendo Ámsterdam?

La otra mitad de la respuesta está bajo tus pies. Según cuenta el propio Ayuntamiento, los primeros amsterdameses vivían hacia el año 1200 a orillas del Amstel, en casas que se hundían en la turba, y había que elevar el terreno cada cierto tiempo. Después llegaron los pilotes de madera clavados en el barro. Al principio se hincaban unos siete metros, pero la capa firme está más abajo: a comienzos del siglo XVII se vio que había que llegar al doble de profundidad para dar con la arena. De antiguo, los edificios de la ciudad descansan sobre pilotes.

Clavarlos era un trabajo de fuerza bruta. Una estructura de madera sostenía un bloque de unos 400 kilos que una treintena de hombres subía tirando de cuerdas y dejaba caer sobre el pilote, una vez y otra. Era peligroso, y hubo víctimas y errores.

Cuando se ahorraba en esa parte que no se ve, el suelo pasaba factura. En el siglo XIX, el barrio de De Pijp creció a toda prisa, levantado por contratistas que construían por su cuenta y con dinero prestado. Cada mes de obra suponía más intereses, así que se recortó en pilotes, que fueron demasiado cortos, y en vigas, demasiado finas. El 21 de septiembre de 1876, dos casas en construcción de la Ferdinand Bolstraat se vinieron abajo. Lo cuenta una web local de historia; no lo hemos podido contrastar con la prensa de la época.

Así que hay dos clases de casas torcidas. Las que se inclinan hacia el canal, muchas de ellas a propósito. Y las que han cedido con un suelo que nunca ha sido de fiar. Lo que no es verdad es que todas estén torcidas porque se hunden. Cuál es cuál, casa por casa, sólo lo puede decir quien la estudie de cerca.

¿Por qué son tan estrechas?

Muchas casas de canal apenas tienen fachada para tres o cuatro ventanas, y hacia dentro se alargan como un pasillo. En neerlandés tienen un apodo para eso: pijpenla, el estuche alargado en el que se guardaban las pipas.

Seguro que alguien te ha contado la explicación: se pagaban impuestos según el ancho de la fachada. Es la versión más popular. El problema es que no ha aparecido ningún documento de aquellos años que la confirme. No está demostrada ni desmentida. Simplemente, no hay pruebas.

Lo que sí consta es cómo se vendió el terreno. A principios del siglo XVII, Ámsterdam emprendió su gran ampliación: un cinturón de tres canales nuevos que rodea en semicírculo el casco antiguo. La Unesco la considera la ampliación urbana más grande y homogénea de su época. El ayuntamiento parceló ese suelo y lo puso a la venta con condiciones. Cada parcela medía 180 pies de fondo, alrededor de cincuenta metros, y únicamente los cien pies delanteros podían construirse. El resto tenía que quedar sin edificar.

Haz la cuenta. Si no puedes crecer hacia atrás, más casa significa más fachada, y más fachada significa comprar más solar. Las normas llegaban a detalles como las escalinatas de la entrada, que no podían adelantarse más de cuatro pies en los grandes canales, ni más de dos en el resto.

Los comienzos olieron mal, literalmente. En mayo de 1618 llegó al consejo de la ciudad una queja de los nuevos vecinos: apestaba. Muchas parcelas seguían vacías y encharcadas, y se obligó a sus propietarios a rellenarlas sin demora. Y un estudioso de principios del siglo XX señaló el gran olvido del plan: aquellos solares eran absurdamente profundos para casas modestas, y las autoridades sabían que harían falta viviendas para los trabajadores, pero no las previeron. En su opinión, sin el Jordaan, el barrio popular que creció al otro lado del último canal, el plan habría fracasado.

¿Para qué sirve el gancho de las fachadas?

Levanta la vista hasta el remate de la fachada. En muchas casas asoma una viga con un gancho, la hijsbalk. Las casas de los comerciantes eran también almacén, y con una polea se subían las mercancías hasta los desvanes. A menudo, la ventana central más grande delata dónde estaba aquel desván. La viga no se ha jubilado: hoy se usa en las mudanzas para subir muebles.

Hecho o leyenda.

  • Hecho: los solares del anillo de canales tenían 180 pies de fondo y sólo se podían edificar 100; había reglas hasta para las escalinatas; en 1618 hubo quejas por el hedor de los solares inundados. Los ganchos servían para subir mercancías. La ciudad antigua descansa sobre pilotes de madera clavados en un suelo de turba. Muchas fachadas se construyeron inclinadas a propósito (op vlucht), y una ordenanza de 1532 ya limitaba cuánto podían inclinarse las de madera.
  • Una sola fuente: las dos casas hundidas en obras en De Pijp en 1876.
  • Hipótesis: por qué se inclinaban. Facilitar la polea (poco probable: la inclinación es anterior al izado por la fachada), buscar un efecto visual o proteger fachadas que mezclaban madera y ladrillo.
  • Sin pruebas: el impuesto por el ancho de la fachada.
  • Falso como regla general: que todas las casas estén torcidas porque se hunden.

Dónde escucharla

La historia de los solares, del impuesto que nadie ha encontrado y de los ganchos se cuenta en la parada Solares de 180 pies: cómo se hizo el anillo, la segunda de la ruta Canales del oeste: Ana Frank y la Westerkerk. Más adelante, en la parada Los nombres engañan, llegas al Jordaan, el barrio que el plan olvidó. Y la de las casas que se venían abajo se cuenta en la parada Las casas que se hundían; ¿por qué «la pipa»? de la ruta De Pijp: el barrio que creció deprisa. La inclinación no tiene parada propia: mientras caminas por los canales, fíjate en las fachadas.

Si estás preparando el viaje, en la guía de Ámsterdam tienes lo práctico.

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